• La temperatura de los mares españoles se dispara: Baleares registra más de 33 ºC en sus aguas
    https://www.rtve.es/noticias/20260806/mares-espanoles-se-asfixian-calor-baleares-registra-mas-33-oc-aguas/17181808.shtml

    La mer à 33°, catastrophes annoncées pour l’automne.

    El Mediterráneo occidental y el mar Cantábrico atraviesan uno de los episodios de calentamiento más intensos desde que se tienen registros. La temperatura superficial del agua se sitúa más de 4 ºC por encima de lo habitual en el Mediterráneo occidental y alrededor de 3 ºC por encima de la media en el Cantábrico, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que advierte de que estas temperaturas elevadas favorecen noches muy cálidas en las zonas costeras y aumentan la sensación de bochorno debido a la elevada humedad. Pero el impacto va mucho más allá del confort térmico.

    A falta de confirmación oficial, la boya de Dragonera, en Baleares, registró este miércoles 33,02 ºC, lo que supondría el récord absoluto de temperatura superficial del agua medido por la red de boyas españolas de Puertos del Estado. Esa misma boya ya había marcado 31,87 ºC en agosto de 2024, lo que entonces supuso un récord que ahora ha sido superado en más de un grado. Al mismo tiempo, los análisis de Copernicus Marine detectan anomalías en el entorno del archipiélago balear cercanas a los 2 ºC, según estimaciones satelitales.

    2026 está siendo un año excepcionalmente anómalo para la temperatura de las aguas que rodean al archipiélago balear. Abril y mayo ya fueron los meses más cálidos desde 1941, según AEMET, y junio quedó como el segundo más cálido, solo por detrás de 2025. A escala de todo el Mediterráneo, Copernicus certificó que ese mismo junio fue el más cálido jamás medido en la cuenca.

    Más que una cifra aislada, los científicos consideran que este registro es un indicador del enorme calor que está acumulando el Mediterráneo. A diferencia del aire, el agua pierde temperatura lentamente, por lo que ese exceso de energía permanecerá almacenado durante semanas, incluso cuando el verano finalice y comience el otoño. En este sentido, recuerdan que un mar más cálido implica una mayor evaporación y, por tanto, una atmósfera con más vapor de agua disponible y un exceso de humedad que actúa como combustible para el desarrollo de tormentas intensas.

    La principal preocupación se centra en el otoño, cuando las primeras irrupciones de aire frío en altura puedan encontrarse con un Mediterráneo todavía excepcionalmente cálido. Ese contraste favorece la formación de lluvias torrenciales y episodios de gran intensidad, aunque los especialistas subrayan que para que se produzcan fenómenos devastadores, como la DANA de Valencia de octubre de 2024, deben coincidir también otros factores. En cualquier caso, cuanto mayor es el calentamiento del mar durante el verano, mayor es la energía disponible para alimentar estos sistemas.