• ¿Cómo sería una invasión de Estados Unidos en Venezuela? | Internacional
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    Nicolás Maduro acude a unos ejercicios militares en Caracas, el 1 de febrero.
    REUTERS

    • Venezuela y el efecto dominó
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    • Washington baraja más bien ataques quirúrgicos junto a aliados regionales. Una intervención militar se enfrentaría a una guerra de guerrillas por parte del chavismo

    El último combate directo entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, por un lado, y de Cuba y la Unión Soviética, por otro, se produjo a solo 160 kilómetros de Venezuela. Fue en octubre de 1983, cuando EEUU invadió la isla de Granada, un país alineado con la Unión Soviética que estaba al borde de una guerra civil. Murieron 19 estadounidenses, 2 soviéticos, y 25 cubanos. La rumorología cubana afirma que, cuando llegaron a La Habana los más de 600 prisioneros que hizo EEUU en la isla, Fidel Castro los mandó a cortar caña de azúcar como castigo por haberse rendido.

    Ahora, 35 años después, la posibilidad de que EEUU, Cuba, y Rusia - la heredera de la URSS - vuelvan a enfrentarse se ha planteado en exactamente la misma región. Esta vez, en Venezuela. Washington no deja de decir, como expresó la asistente del secretario de Estado para Asuntos de las Américas, Kimberly Breier, en una rueda de prensa con periodistas europeos el jueves, que «aunque nuestra política se basa en una transición pacífica, hemos dejado muy claro que todas las opciones están sobre la mesa».

    En Venezuela ya hay cientos o miles de personas del aparato de seguridad cubano que controlan el Estado venezolano, a los que se suman entre varias docenas y 400 mercenarios rusos de la empresa Wagner Group que constituyen lo que el profesor del Colegio de la Guerra del Ejército de Estados Unidos Robert Ellis califica en una entrevista telefónica con EL MUNDO de «guardia de palacio de Nicolás Maduro». Como recalca Erick Langer, profesor de la Universidad de Georgetown, de cuyo Centro para América Latina fue director, mientras debatimos una posible intervención militar estadounidense, «Cuba y Rusia ya han intervenido».

    Washington no ha ahorrado simbolismos para demostrar que está dispuesto a intervenir. El caso más claro fue el del consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, cuando apareció el lunes en una rueda de prensa en la Casa Blanca con un cuaderno con la anotación «5.000 soldados a Colombia». Unas palabras que, para Langer, «eran un puro show en el estilo clásico de Donald Trump para mostrarse más fuerte de lo que es», explica Langer.

    Además, una cosa es escribir «5.000 soldados» y otra muy diferente enviar 5.000 soldados. Y más si Colombia, como es el caso, no quiere. Dejando de lado el pequeño detalle de que con 5.000 soldados no se va a ningún sitio. En 1983, EEUU empleó 7.300 militares para invadir Granada, una isla con la mitad de superficie del Parque Nacional de Doñana y una población ligeramente inferior a la de Alcobendas.

    Ahora, aplíquese el mismo ratio a un país como Venezuela, con 30 millones de habitantes y un tamaño igual al de España, Italia, y Portugal juntos, con una geografía que incluye desde selvas impenetrables hasta montañas infranqueables, en una situación de caos político e institucional, con el aparato del Estado derrumbándose, y amplios sectores de la economía y del territorio controlados por mafias del narcotráfico y de la extracción ilegal de oro.
    Invadir un país así requiere decenas de miles soldados, si no más de 100.000. Y no es solo la dificultad técnica. Está también la política. Trump es un aislacionista y, como afirma Michael Shifter, presidente del Inter-American Dialogue, el think tank sobre América Latina más influyente en EEUU, «una acción militar de EEUU contra Venezuela sería contraria a los movimientos del Gobierno de Trump para retirar tropas de Siria o Afganistán».

    Y, aparte, hay otro problema. Estados Unidos ganaría la guerra sin ninguna dificultad. Pero ¿ganaría la paz? Es decir, ¿evitaría que sucediera un caos como en Irak tras la exitosa invasión estadounidense de 2003? Ése es un reto aún mayor, porque Venezuela ya tiene elementos de estado fallido, y una ocupación militar podría exacerbar el caos. Es un problema al que se suma el hecho de que los chavistas tratarían de organizar una guerra de guerrillas. Como explica Ellis, «la doctrina militar venezolana desde la época de Chávez se ha basado en hacer de las Fuerzas Armadas un ejército de resistencia». Ese mismo experto, sin embargo, considera que es más probable que el caos se estructure en torno al control de recursos y tráficos ilegales - en especial, cocaína - que por razones ideológicas.

    Ellis tiene una cosa clara: «Para evitar el riesgo de caos, es necesaria una transición bien pensada, consensuada con los militares, y que permita a Cuba y a Rusia salvar la cara». Venezuela ya ha generado más de tres millones de refugiados, la cifra más alta del mundo después de Siria. Nadie en la región quiere una transición a la democracia caótica, con o sin tropas estadounidenses, que agrave ese problema de refugiados.