• disaffected communists - Re-emergence and Eclipse
    of the Proletariat
    https://cryptpad.fr/file/#/2/file/ZCjeDTN67HEQi0i87Z9c9Y6W

    The historical inheritance can be found today: while the professional leftists
    praise the new labor movement they simultaneously decry ‘crime waves,’ including the uptick of decentralized mass lootings across the United States
    in the lead up to Black Friday 2021. This attempt to distinguish labor from
    the ‘criminal’ elements of the proletariat reveals the gap between the growing
    surplus population and the unionizing workforce as a racialized exclusion–
    the construction of a ‘virtuous’ labor movement is only possible through the
    banishment and dejection of the ‘black underclass.’ The ‘service sector’–the
    only sector of the economy to experience any meaningful employment growth
    since the Great Recession–is disproportionately racialized and feminized. It
    also remains the center of recent unionization efforts. Yet, by valorizing only
    ‘formal’ worker organization and treating the ‘working class’ as a moral rather
    than objective category, this level of concrete differentiation and class experience is thrown aside and erased in the pursuit of building a unified ‘working class’ identity that is mediated only by acting through the ‘appropriate’
    channels of struggle. Though union bureaucrats and professional leftists might
    be too careful and trained in DEI to explicitly deploy racial animus (can’t
    lose those journalism contracts and paid positions), they still appeal to a ‘class
    unity’ that in actual practice is achieved through racialization and heteropatriarchy, contrasting and opposing it to ‘criminality,’ anarchy, and destitution and thereby breathing new life into the ideological conflict between ‘undeserving’ and ‘deserving’ poor.

    #USA #ÉtatsUnis

  • Les mesures en faveur du droit à l’avortement sont approuvées lors des premières élections majeures aux États-Unis depuis l’annulation de Roe v. Wade

    Les initiatives de vote et les élections détermineront l’orientation de l’accès à l’avortement aux États-Unis.

    Hier, des millions de personnes aux États-Unis ont voté lors d’élections qui façonneront la politique américaine en matière de santé et de droits sexuels et reproductifs à la suite de la décision dévastatrice de la Cour suprême des États-Unis d’annuler le jugement Roe v. Wade et de supprimer le droit constitutionnel à l’avortement.

    Alors que les résultats sont encore en cours de dépouillement et que l’issue de nombreuses élections n’est pas encore connue, il est clair que lorsque les gens ont la possibilité de voter directement sur la question de l’avortement, ils souhaitent en grande majorité que ce droit soit protégé.

    Les électeurs de Californie, du Michigan et du Vermont ont approuvé des initiatives visant à protéger le droit à l’avortement dans la constitution de leur État. Dans le Kentucky, les électeurs ont rejeté un amendement constitutionnel anti-avortement.

    https://entreleslignesentrelesmots.wordpress.com/2022/11/23/les-mesures-en-faveur-du-droit-a-lavortement-s

    #international #usa #avortement

  • Las estatuas más incómodas de América

    En años recientes, conquistadores, militares y caudillos han sido bajados de sus pedestales por manifestantes o por los mismos gobiernos, que enfrentan un debate creciente sobre los símbolos y deben definir qué hacer con los monumentos antiguos, qué representan y qué lugar les corresponde

    En marzo de 2011, durante una visita oficial a la Argentina, el entonces presidente Hugo Chávez vio la estatua que se levantaba detrás de la Casa Rosada y preguntó: “¿Qué hace ahí ese genocida?”. Era una escultura de Cristóbal Colón de unos seis metros de alto y 38 toneladas, hecha en mármol de Carrara, ubicada allí desde hacía casi un siglo. “Colón fue el jefe de una invasión que produjo no una matanza, sino un genocidio. Ahí hay que poner un indio”, dijo Chávez. Para los funcionarios que lo acompañaban, ciudadanos de un país donde aún se repite que los argentinos descienden de los barcos, aquella figura tal vez nunca había resultado incómoda hasta ese momento. Pero tomaron nota de sus palabras.

    El comentario de Chávez no solo fue disparador de la remoción del monumento dedicado al marino genovés en Buenos Aires —una medida que tomó el Gobierno de Cristina Kirchner en 2013 y desató una larga polémica y una batalla judicial con la comunidad italiana—, sino también el síntoma de una época en que las sociedades de América, y algunos de sus dirigentes, empezaban a poner en discusión de forma más o menos central los símbolos que han dominado los espacios urbanos durante décadas. A veces manifestación de impotencia, a veces demagogia, a veces el descubrimiento repentino de una forma de mostrar la historia y de una resistencia que ya estaban allí desde hacía bastante tiempo, pero en los márgenes.

    “Las estatuas hablan siempre de quien las colocó”, escribió en 2020 el autor peruano Marco Avilés, columnista del Washington Post, después de una serie de ataques a monumentos confederados y a figuras de Cristóbal Colón durante las protestas antirracistas en Estados Unidos. En su texto, Avilés cuenta sobre el derribo a martillazos de una escultura del conquistador Diego de Mazariegos en San Cristóbal de las Casas, México, en octubre de 1992. Aquella estatua había sido emplazada 14 años antes frente a la Casa Indígena por orden del alcalde, para celebrar un aniversario de fundación de la ciudad. “Consultar a las personas indígenas o negras no es una costumbre muy extendida entre las élites que ahora gobiernan América Latina, y era peor hace cuatro décadas”, escribe Avilés.

    Bajar o dañar monumentos no es algo nuevo, pero desde finales de 2019, cuando las protestas en Chile marcaron el inicio de una ola de estallidos sociales en todo el continente, dejó de ser un gesto extremo, marginal, y pasó a ser una especie de corriente revisionista febril que recorría la región a martillazos. Y un desafío esperado. En Santiago, la escultura del general Baquedano —militar que participó en las campañas contra los mapuche y es considerado un héroe de la Guerra del Pacífico— se convirtió en ícono de la revuelta ciudadana. Fue pintada y repintada, embanderada, convertida en blanco y en proclama: la más notable de los más de mil monumentos dañados esos meses. En Ciudad de México, la estatua de Cristóbal Colón que estaba en el Paseo de la Reforma —la avenida más importante de la ciudad— fue retirada con rapidez la noche del 10 de octubre de 2020, ante el rumor de que algunos grupos planeaban destruirla el 12 de octubre. Ese mismo año comenzó en Colombia una serie de derribos de estatuas que llegó a su punto máximo durante el Paro Nacional de 2021, cuando bajaron la escultura del conquistador Sebastián de Belalcázar en Cali y siguieron con Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá —fundador de la ciudad—, Cristóbal Colón, Isabel la Católica y hasta Simón Bolívar.

    Durante los últimos dos años, la pandemia permitió mitigar por momentos el fuego de la protesta social en el continente y ofreció un respiro a los monumentos, pero la crisis sanitaria ha dejado de ocupar un lugar central en la vida pública y los asuntos pendientes vuelven a salir a flote. Este mes, la alcaldía de Cali ha decidido restituir —y resignificar— la estatua de Belalcázar, y Chile ha reinstalado la estatua de Manuel Baquedano, ya restaurada, en el Museo Histórico Militar, aunque no está claro su destino final. Mientras el aumento en el costo de vida vuelve a caldear los ánimos en las calles de la región, y un nuevo 12 de octubre se acerca, la discusión sobre cómo y con qué símbolos se recuerda la historia propia en las ciudades de América sigue abierta.

    México y Argentina: un Colón en el armario

    En 2013, dos años después de la visita de Hugo Chávez a la capital argentina, el Gobierno de Cristina Kirchner finalmente retiró la estatua de Cristóbal Colón de su sitio y la reemplazó por una de Juana Azurduy, heroína de la independencia que luchó contra la monarquía española por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata.

    El cambio levantó ampollas en la colectividad italiana en el país. Sus miembros recordaron que habían sido ellos los donantes de la estatua de Colón hacía más de un siglo y exigieron un nuevo emplazamiento a la altura del personaje. El proceso no fue sencillo. Colón estuvo a la intemperie durante más de dos años, repartido en múltiples fragmentos y preso de un arduo debate político. La oposición criticaba lo que consideraba una decisión desafectada de la historia; el Gobierno se escudaba en el revisionismo histórico y en la necesidad de respetar la memoria de los pueblos originarios.

    El Colón de mármol terminó de encontrar un sitio en 2017. El Gobierno levantó un pedestal en la costanera norte del Río de la Plata, entre pescadores, caminantes y puestos de comida que los fines de semana se llenan de gente. La estatua mira desde entonces hacia Europa, como lo hacía antes del traslado, con el rostro atento a las olas y abierto a las tormentas. Un sitio solo apto para marinos.

    Fue también un gobierno progresista el responsable de remover la estatua de Cristóbal Colón instalada en el Paseo de la Reforma de Ciudad de México, pero la medida no fue convertida en un gesto épico, sino en uno de evasión; una forma de evitar un problema: el 10 de octubre de 2020, dos días antes de la conmemoración de la llegada del genovés a América, las autoridades de la ciudad hicieron quitar la escultura de bronce. La versión extraoficial es que lo hicieron para que el Colón no fuera destruido por manifestantes el 12 de octubre. Sin embargo, semanas después, se anunció que la figura estaba resguardada en una bodega donde iban a intervenirla para su conservación, y que después de estos trabajos sería reubicada en otro sitio.

    Estas decisiones abrieron el debate sobre la pertinencia de la estatua en el siglo XXI. Los grupos que protestaban contra Colón aseguraban que se trataba de “un homenaje al colonialismo” y que su relevancia debía ser revisada. Su retiro coincidió con la conmemoración de los 500 años de la caída de Tenochtitlan ante los conquistadores españoles. A diferencia de lo que ocurrió en Argentina, no existieron reclamos a favor de conservar la estatua en la principal avenida de la capital mexicana, pero su destino siguió siendo una incógnita.

    El próximo mes se cumplirán dos años desde que la figura de Colón — que fue instalada en 1875— fuera retirada de las calles. “Se le dará un lugar, no se trata de esconder la escultura”, dijo el año pasado la jefa de Gobierno de la ciudad, Claudia Sheinbaum, sobre su reubicación. La glorieta que Colón ocupaba ahora alberga el Monumento de las Mujeres que Luchan, una improvisada manifestación de diversos grupos feministas que se han apropiado del sitio para protestar contra la violencia machista. El Gobierno tenía planes de instalar otro tipo de escultura, pero los planes permanecen frustrados hasta ahora.
    Chile y Colombia, de las calles a los museos

    En septiembre de 2020 en Popayán, capital del departamento colombiano del Cauca y una de las ciudades más poderosas del virreinato de la Nueva Granada, un grupo de indígenas de la comunidad misak derribó una estatua ecuestre del conquistador español Sebastián de Belalcázar que había sido ubicada en el lugar de un cementerio precolombino, por lo que era vista como una humillación. Lo hicieron tres meses después de que el Movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente difundiera un comunicado en el que los llamados Hijos del Agua o descendientes del Cacique Puben escenificaron un “juicio” a Belalcázar.

    Medio año después, cuando el país se sacudía por las protestas sociales en medio de un paro nacional, de nuevo un grupo misak del movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente derribó la estatua de Belalcázar en Cali, la tercera ciudad del país, cerca de Popayán. “Tumbamos a Sebastián de Belalcázar en memoria de nuestro cacique Petecuy, quien luchó contra la corona española, para que hoy sus nietos y nietas sigamos luchando para cambiar este sistema de gobierno criminal que no respeta los derechos de la madre tierra”, explicaron entonces. Diez días después, tras llegar a Bogotá, derribaron la estatua del fundador de la ciudad, Gonzalo Jiménez de Quesada. Y, de forma menos debatida y visible, cayeron también un conjunto de estatuas de Cristóbal Colón e Isabel la Católica, y una estatua ecuestre de Simón Bolívar.

    Esos monumentos y acciones han dejado tras sí una estela de reflexiones y unos dilemas de política pública que se han resuelto de manera diferente, como parte de un proceso de discusión del significado de la conquista en un país mayoritariamente mestizo. En Cali, un decreto ordenó reinstalar la estatua con una placa que debe reconocer a “las víctimas de la conquista española”. Bogotá ha optado por llevar las figuras derribadas a los museos, dejando visible los efectos de las caídas, para así dejar abierto el debate.

    Preservar las marcas de guerra en las esculturas parece una forma hábil de conciliar los significados múltiples que adquiere un monumento intervenido o derribado durante una protesta social, pero no es aplicable a cualquier escala. En Chile, en los cuatro meses siguientes a octubre de 2019, 1.353 bienes patrimoniales sufrieron algún tipo de daño a lo largo del país, según un catastro del Consejo de Monumentos Nacionales. Decenas de ellos se perdieron por completo, se retiraron o se reemplazaron.

    La extracción más simbólica debido a su ubicación en el epicentro de las revueltas fue la escultura del General Manuel Baquedano. La obra de bronce erigida hace casi un siglo en la Plaza Italia de Santiago fue removida de su sitio en marzo de 2021 después de que un grupo intentase cortar las patas del caballo sobre el que posa el militar. Tras una exhaustiva labor de restauración, la escultura ha sido reinstalada esta semana en el Museo Histórico y Militar (MHN) por solicitud del Ejército. Las otras seis piezas que conforman el conjunto escultórico, también seriamente dañadas, están almacenadas en el museo a la espera de ser restauradas.

    Atacar esculturas fue una práctica habitual durante las manifestaciones. En la mayoría de los casos fueron rayadas con proclamas, pero en los más extremos llegaron a destruir monumentos, principalmente de figuras de la colonización europea o militares chilenos. En el centro de la ciudad norteña de Arica, por ejemplo, destruyeron un busto de Cristóbal Colón elaborado con mármol, donado por la Sociedad Concordia Itálica en 1910, en el centenario de la independencia chilena. El municipio se encargó de resguardar los pedazos. En La Serena, 400 kilómetros al norte de Santiago, derribaron y quemaron una estatua del conquistador español Fracnisco de Aguirre, que luego fue reemplazada por la de una mujer diaguita amamantando a un bebé.
    Estados Unidos: contra confederados y colonialistas

    Las estatuas que se consideran símbolos del esclavismo y el racismo llevan décadas provocando polémica en Estados Unidos, pero en los últimos años la batalla sobre los símbolos se ha recrudecido. En 2017, la decisión de Charlottesville de retirar la estatua del general confederado Robert E. Lee llevó a movilizarse hasta allí a cientos de neonazis y supremacistas blancos con antorchas, y generó a su vez una contraprotesta de los habitantes de la ciudad. Una mujer de 32 años murió arrollada por el coche de un neonazi. Tras los disturbios, y la respuesta equidistante de Trump, decenas de placas y estatuas en homenaje al general Lee y otros destacados miembros del bando confederado, que defendía la esclavitud en la Guerra Civil, fueron derribadas, dañadas o retiradas. La de Charlottesville fue retirada cuatro años después de la revuelta supremacista.

    Esa llama reivindicativa contra el racismo institucionalizado se reavivó en la primavera de 2020 tras la muerte de George Floyd en Mineápolis a manos de la policía. Una estatua del presidente confederado Jefferson Davis fue derribada en Richmond (Virginia), y también en esa ciudad, que fue capital confederada durante la guerra, fueron atacadas estatuas de los generales J. E. B. Stuart, Stonewall Jackson y el propio Lee. Monumentos confederados en Alabama, Luisiana, Carolina del Norte y Carolina del Sur, entre otros, fueron derribados o pintados también.

    Especialmente en esa última oleada, las protestas han puesto en el punto de mira las estatuas en memoria de quienes consideran artífices del colonialismo. Una manifestación contra el racismo derribó en junio de 2020 en San Francisco una estatua de Fray Junípero Serra, fundador de las primeras misiones de California. También la de Los Ángeles fue derribada por activistas indígenas. Pero el más señalado por esa reivindicación contra el colonialismo fue y sigue siendo Cristóbal Colón, pese a que no pisó Norteamérica. También en junio de 2020, la estatua de Colón en Boston fue decapitada; la de Richmond (Virginia), fue arrancada y arrojada a un lago; la de Saint Paul (capital de Minnesota), fue derribada y la de Miami, llena de pintadas de protesta por parte del movimiento Black Lives Matter.
    Un nuevo sujeto social: los realistas peruanos

    En el Perú, Cristóbal Colón aún conserva su cabeza. No ha sido tumbado por sogas ni ha ido a parar a algún depósito. Pero cada 12 de octubre se discute si su estatua de mármol, inaugurada hace dos siglos, debe permanecer oronda en el Centro de Lima, con una mujer indígena a sus pies.

    Vladimir Velásquez, director del proyecto cultural Lima antigua, sostiene que el descontento ciudadano hacia el navegante genovés se ha manifestado en un ataque simbólico. “La escultura más vandalizada del Centro Histórico es la de Colón. No la han destruido de un combazo, pero en varias ocasiones le han rociado de pintura roja, aludiendo a los charcos de sangre que se desataron en la época colonial”, dice.

    En octubre de 2020, cincuenta activistas enviaron un pedido formal a la Municipalidad de Lima para que la estatua de Cristóbal Colón sea retirada y llevada a un museo. “No estamos a favor que se destruya, pero sí que se le dé una dimensión histórica. Debería construirse un lugar de la memoria sobre el coloniaje”, dice el abogado Abel Aliaga, impulsor de la moción. La respuesta municipal le llegó por correo electrónico el 4 de mayo de este año. Fue breve y contundente: es intocable por ser considerada Patrimonio Cultural de la Nación.

    En octubre del año pasado, sin embargo, sucedió un hecho inédito: al pie del monumento se plantó un grupo de manifestantes, autodenominados realistas, con escudos de madera pintados con el Aspa de Borgoña, símbolo de la monarquía española. El grupo llamado Sociedad Patriotas del Perú, que ha defendido el supuesto fraude a la candidata Keiko Fujimori en las últimas elecciones presidenciales, se enfrentó a los activistas decoloniales. No pasó a mayores, pero hubo tensión. Hay un debate ideológico debajo de la alfombra que amenaza con salir a la luz el próximo 12 de octubre.

    https://elpais.com/internacional/2022-09-25/las-estatuas-mas-incomodas-de-america.html

    #monuments #statue #colonialisme #toponymie #toponymie_politique #Amérique_latine #Christophe_Colomb #Colomb #Mexique #Chili #Manuel_Baquedano #Argentine #Colombie #Popayán #Sebastián_de_Belalcázar #Belalcázar #Cali #Gonzalo_Jiménez_de_Quesada #Simón_Bolívar #Isabelle_la_catholique #Mujeres_Creando #résistance #Arica #USA #Etats-Unis #Charlottesville #Robert_Lee #Jefferson_Davis #Richmond #Stonewall_Jackson #Stuart #Boston #Miami #Black_Lives_Matter (#BLM) #Lima #Pérou

    ping @cede

  • Le prince héritier saoudien « immunisé » dans un procès pour le meurtre de Khashoggi, dit Washington
    RFI - Publié le : 18/11/2022
    https://www.rfi.fr/fr/moyen-orient/20221118-le-prince-h%C3%A9ritier-saoudien-immunis%C3%A9-dans-un-proc%C3%A8s-pour

    Le prince héritier d’Arabie saoudite, Mohammed ben Salman, est « immunisé » dans un procès civil concernant le meurtre en 2018 du journaliste saoudien Jamal Khashoggi, estime le gouvernement américain dans un document judiciaire déposé, jeudi 17 novembre, devant un tribunal. Une recommandation cependant non contraignante pour le tribunal.

    Le prince ben Salman a été nommé Premier ministre par décret royal fin septembre, faisant naître des spéculations selon lesquelles il cherchait à éviter des risques judiciaires découlant de plaintes déposées devant des tribunaux étrangers, et notamment une action civile lancée aux États-Unis par Hatice Cengiz, la fiancée turque du journaliste assassiné à Istanbul.
    « Un permis de tuer »

    Cette dernière a posté en réaction une série de messages courroucés sur Twitter : « Jamal est mort une deuxième fois aujourd’hui », écrit-elle.

    Jamal died again today #injustice #JamalKhashoggi
    — Hatice Cengiz خديجة (@mercan_resifi) November 18, 2022

    Même tonalité chez Agnès Callamard, secrétaire générale de l’ONG Amnesty International, qui qualifie la recommandation du gouvernement américain de « profonde trahison ». 

    La recommandation du gouvernement américain, déposée jeudi, a donné au dirigeant saoudien « un permis de tuer », a dénoncé Khalid al-Jabri, le fils de Saad al-Jabri, un ex-espion saoudien qui a accusé le prince de lui avoir envoyé une équipe de tueurs au Canada. (...)

    #Khashoggi #Arabie_saoudite #USA

    • Bienvenu dans la troupe de mon théâtre de guignols : Le méchant #Prinz_Knochensäge, potentat impotent qui n’a qu’un seul ami, l’infortuné brigand pollueur.


      A la fin le crocodile les mange tous, mais l’héro arrive de justesse pour tirer le brigand de la geule de la bête. Le brigand polluer promet de nettoyer tous les parcs et plages du monde pour remercier son sauveteur et on ne parle plus de Prinz Knochensäge qui n"a enfin plus d’emprise sur personne.

      #MBS #société_du_spectacle #théâtre #assassin #politique

    • Tu vois, laissons le crocodile suivre son naturel.

      Réaction américaine

      Le porte-parole du Conseil de sécurité nationale des États-Unis, John Kirby, a certifi ce vendredi 18 novembre que l’immunité judiciaire du prince héritier d’Arabie saoudite Mohammed ben Salmane n’avait « rien à voir » avec les relations entre Washington et Riyad.

      « Cela n’a absolument rien à voir avec la relation bilatérale avec l’Arabie saoudite qui est, comme vous le savez, tendue en ce moment », a déclaré à des journalistes M. Kirby, en soulignant que cela n’avait « rien à voir » non plus avec « les mérites sur le fond de l’affaire ».

      #WTF

  • Twitter, guerre, Chine : Elon Musk, un acteur géopolitique majeur
    https://www.blast-info.fr/emissions/2022/twitter-guerre-chine-elon-musk-un-acteur-geopolitique-majeur-rQtjWSvtT_-_

    Asma Mhalla, spécialiste en géopolitique du numérique et enseignante à Sciences Po Paris et à l’école Polytechnique, nous aide à prendre de la hauteur sur l’actualité. Rapport de l’IRSEM sur les stratégies de désinformation chinoises : https://www.irsem.fr/rapport.html

    Discours d’Asma Mhalla

    Elle mentionne #Peter_Thiel qui écrit des textes sur son idéologie contrairement à #Elon_Musk qui ne s’exprime que par tweets qu’il faut collectionner, mettre dans un contexte et analyser ensuite ce qui le rend beaucoup plus difficile à cerner.

    09:23 - Ce qui est très intéressant avec Musk si on prend du recul au dela du commentaire c’est qu’il pointe en général les failles de notre système. Il nous oblige à poser un certain nombre de termes dans le débat public.

    En Europe un des termes dans le débat pubic ca va être comment est-ce que typiquement on va arriver à faire appliquer nos textes et nos lois. C’est un énorme sujet qui pose le problème de la police, qui pose le problème de la justice, qui pose le problème de nos moyens et des moyens de l’état et de nos institutions. C’est là que le débat devient constructif et intéressant.

    https://fr.wikipedia.org/wiki/Libertarianisme

    #disruption #USA #idéologie #fronteer #libertarisme

  • George Carlin on Freedom of Choice
    https://www.youtube.com/watch?v=yt49DsfKDMc

    Dans la chanson Paris-New York, N.Y.-Paris il est dit « dans dix ans comme là-bas ici », seulement la chanson a 46 ans. Depuis nos leaders politiques ont plus ou moins tous adhéré au camp transatlantique et l’écart de dix ans à été réduit à néant ou pire encore à ce que nous appellons « vorauseilender Gehorsam »(1).

    Écoutez George Carlin prononcer sa déscription du règne des oligarques étatsuniens qui ne laissent pas le choix politique au peuple.

    Ici chez nous on ne construit plus seulement notre système politique d’après le leur, nous ne nous contentons plus de nous ruiner la santé en buvant leur affreuse limonade sucrée, là nous avons atteint un degré de servitude où à leur place et sans la moindre hésitation nous participons à une guerre contre nos voisins européens.

    Sacré JH, s’il savait, enfin, dans les sphères où ils se trouvent actuellement George a sans doute eu le temps de lui expliquer ce que c’est la réalité aux U.S.

    C’est quand même bizarre avec quels résultats tu te retrouves quand tu utilises la culture française comme filtre à travers lequel tu fais passer l’histoire allemande. J.H. faisait partie de la génération de nos parents qui ont vécu la guèrre et dont les actes et paroles ne cessaient d’en refleter l’expérience afin de nous mettre en garde contre les risques pour notre vie paisible.

    https://www.youtube.com/watch?v=HiVVLwCw7a0

    https://fr.m.wikipedia.org/wiki/BBH_75

    Sortie décembre 1974
    ...
    L’album devait initialement s’intituler BBH 74, mais sorti seulement tout à la fin de l’année 1974, on le baptisera finalement BBH 75.

    (1) L’expression allemande « obéissance anticipante » fait allusion aux tueurs nazis qui assassinaient librement tout ce qu’ils voyaient comme sous hommes slaves et juives sans que leurs supérieurs aient besoin de leur en donner l’ordre.
    Le petit frère de « vorauseilender Gehorsam » s’appelle « Befehlsnotstand » qu’on emploie sytématiquement pour justifier sa participation aux atrocités en disant qu’on n’a fait qu’exécuter des ordres sous la menace de sévères punitions.

    #politique #USA #Europe #capitalisme #impérialisme #ownership_class #musique

  • Google muss für Ortungs-Schwindel nicht einmal 400 Millionen zahlen
    https://www.heise.de/news/Google-muss-fuer-Ortungs-Schwindel-nicht-einmal-400-Millionen-zahlen-7340069.h

    Ne fais pas confiance à Google. Jamais. Ton smartphone android ment. L’entreprise doit payer la modeste somme de 400 millions pour avoir collecté des donnés de géolocalisation même quand cette fonction était désactivée.

    14.11.2022 von Daniel AJ Sokolov - Obwohl die Benutzer die Speicherung der Aufenthaltsorte ihres Handys ("Location History") deaktiviert hatten, sammelte Google jahrelang weiter die Aufenthaltsdaten der Betroffenen. Für Werbezwecke, auf Android-Handys sowie iPhones mit Google Maps. 2018 deckte Journalist Ryan Nakashima von der Associated Press (AP) das auf. Einige US-Staaten verklagten Google. Eine Gruppe von 40 Staaten setzte auf außergerichtliche Verhandlungen. Ihr Ergebnis ist eine Vergleichszahlung von 391,5 Millionen US-Dollar (rund 378 Millionen Euro).

    Geleitet wurden die durch den AP-Bericht angestoßenen Untersuchungen und Verhandlungen von den Justizministern Nebraskas, Doug Peterson (Republikaner), und Oregons, Ellen Rosenblum (Demokratin). Sie bezeichnen den Vergleich als „historisch“. Es sei der „größte, von US-Justizministern angeführte Vergleich im Bereich Verbrauchdatenschutz der Geschichte“. Das wird schon stimmen, zumal die Vereinigten Staaten von Amerika bis heute kein umfassendes Datenschutzgesetz haben. Es gibt lediglich Spezialgesetzen für Daten Minderjähriger sowie Gesundheitsdaten.

    400 Millionen Dollar, aufgeteilt auf 40 Staaten, sind ein bescheidenes Trostpflaster. 2020 hat Arizona geklagt (Arizona v. Google, Arizona Sup. Ct., Az. CV2020-006219) und sich die Einstellung der Datenschutzklage gegen Google letztes Monat mit 85 Millionen Dollar abgelten lassen. Das sind annähernd zwölf Dollar je Einwohner. Der große Vergleich mit 40 Staaten kommt Google jetzt ungleich billiger.

    1,40 Dollar pro Person

    Oregon gibt an, 14,8 Millionen Dollar zu erhalten, auf Nebraska entfallen 11,9 Millionen. Das entspricht knapp 3,50 Dollar respektive 5,95 Dollar je Einwohner. Diese Summen fallen aber nur deshalb so „hoch“ aus, weil Nebraska und Oregon den Aufwand für Untersuchung und Verhandlungen abgegolten erhalten. Maryland beispielsweise erhält gerade einmal 1,40 Dollar je Einwohner.

    In dem Vergleich verpflichtet sich Google dazu, bei Aus- oder Einschaltung der Location History zusätzliche Informationen anzuzeigen, wichtige Information nicht zu verstecken und Nutzern jedenfalls vors Gesicht zu bringen, sowie generell mehr Auskunft über die Arten der Aufenthaltsdaten, die es sammelt, zu veröffentlichen. Kern des Problems ist, dass die Abschaltung der Location History alleine nicht reichte. Nutzer sollten auch die „Web & App Activity“ deaktivieren. Denn auch diese Daten erlauben Google, wertvolle Bewegungsprofile zusammenzustellen.

    Nicht mit von der Vergleichspartie sind unter anderem Indiana, Texas, Washington und der Hauptstadtbezirk District of Columbia. Diese vier haben Anfang des Jahres Klagen gegen Google erhoben.

    #Google #géolocalisation #justice #USA

  • Meinungsmache mit einem dubiosen „China-Experten“
    https://www.nachdenkseiten.de/?p=56639

    25.11.2019 von Jens Berger - Adrian Zenz gehörte in den letzten Tagen zu den meistzitierten Quellen in den deutschen Medien. Angefangen bei der Tagesschau, über den SPIEGEL, die Süddeutsche Zeitung, die ZEIT bis hin zu amerikanischen Propagandasendern wie Radio Free Asia ist Zenz ein gerngesehener Interviewpartner und Zitatgeber. Die FAZ nennt ihn in einem der wenigen etwas ausgewogeneren Artikel zum Thema „Der Mann mit der Million“ (hinter einer Paywall) – dabei geht es um die Zahl von mehr als einer Million Uiguren, die angeblich in chinesischen Umerziehungslagern interniert sein sollen. Diese Zahl stammt von Zenz und wird als Steilvorlage in der aktuellen Kampagne gegen China oft und gerne aufgenommen. Über den Hintergrund von Adrian Zenz schweigt man lieber. Das ist verständlich, stammt der „Experte“ doch aus einem höchst dubiosen Umfeld mit kalten Kriegern aus der amerikanischen Think-Tank- und Geheimdienstgemeinde. Das lässt an der Seriosität seiner Aussagen zweifeln. Von Jens Berger.

    https://www.nachdenkseiten.de/upload/podcast/191125-Meinungsmache-mit-einem-dubiosen-China-Experten-NDS.mp3

    Wer ist Adrian Zenz? Die Tagesschau gibt sich bei der Vorstellung ihres „China-Experten“ recht wortkarg. Zenz „gilt weltweit als renommierter Experte für die Situation der Muslime in China. Zenz lebt und arbeitet in den Vereinigten Staaten von Amerika.“ Das hört sich natürlich seriös an. Doch wo arbeitete der „weltweit renommierte Experte“ eigentlich genau? Der Wissenschaftsdatenbank ORCID zufolge ist Zenz an der European School of Culture and Theology in Korntal, Baden-Württemberg, tätig. Von dieser Schule werden wohl die Allerwenigsten bislang etwas gehört haben und das ist verständlich. Die ESCT gehört zur Akademie für Weltmission, einer eher randseitigen evangelikalen Bildungseinrichtung, die eng mit der ebenfalls in Korntal niedergelassenen Arbeitsgemeinschaft Evangelikaler Missionen assoziiert ist, zu der auch die evangelikale „Chinesische Missionsgemeinschaft“ gehört. Der FAZ gegenüber beschreibt sich Zenz als „tief religiös“ und spricht von einer „Berufung“ und davon, dass Gott ihn dorthin geleitet habe, auf einem „vorbereiteten Weg“.

    Seinem eigenen Eintrag bei „Academia“ zufolge ist Zenz zudem an der Columbia International University tätig und betreut dort die Doktoranden der Korntaler ESCT. Doktoranden einer evangelikalen Privatschule an der Columbia University? Ja, denn die Columbia International University ist nicht mit der renommierten New Yorker Columbia University zu verwechseln, sondern eine dubiose evangelikale Bibelschule in Columbia, South Carolina. Deren online zu erreichenden „Doktortitel“ sind wohl eher als Skurrilität denn als „renommierte Wissenschaft“ zu bewerten. Gegenüber der FAZ hat Zenz übrigens angegeben, dass er sein Geld gar nicht als Wissenschaftler, sondern als „Freiberufler in der IT-Branche“ verdient. Seine China-Studien sind demnach wohl eher ein Hobby, dem er in seiner Freizeit nachgeht. Sonderlich renommiert ist dieser wissenschaftliche Hintergrund nicht. Das klingt alles eher nach einem religiös geleiteten Hobbywissenschaftler.

    Zenz´ vermeintliches Renommee kommt aus einer ganz anderen Quelle. Adrian Zenz ist nämlich zusätzlich „Senior Fellow“ für China-Studien bei einem dubiosen Think Tank namens „Victims of Communism Memorial Foundation“. In dieser Funktion ist er dank seiner extremen Aussagen zur chinesischen Politik in ein Zitierkartell rechter und transatlantischer Think Tanks geraten. Das reicht für die Tagesschau dann offenbar aus, um als „weltweit renommierter Experte“ zu gelten.

    Wer oder was ist „Victims of Communism Memorial Foundation”? Hierbei handelt es sich um ein Think Tank, dass es sich selbst zur Aufgabe gesetzt hat, die „freie Welt“ von den „falschen Hoffnungen des Kommunismus“ zu befreien. Hervorgegangen ist VOC aus den anti-kommunistischen Gruppierungen im Umfeld von McCarthys Komitee für unamerikanische Umtriebe und den darauf aufbauenden reaktionären Gruppierungen, die im Umfeld der Geheimdienste in der Ära des Kalten Kriegs installiert wurden. Gegründet wurde VOC 1993 von den kalten Kriegern Lev Dobriansky, Lee Ewards, Grover Norquist und Zbignew Brzezinski. Der heutige Chairman Lee Edwards war früher unter anderem beim Chiang Kai-shek nahestehenden Committee for a Free China und Gründer der amerikanischen Abteilung der World Anti-Communist League, einer rechtsextremen internationalen – ebenfalls von Chiang Kai-shek initiierten – anti-kommunistischen Liga, der unter anderem auch so „illustre“ Personen wie Otto Skorzeny (Waffen-SS, Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen), Ante Pavelić (Ustascha-Kroatien) und zahlreiche Befehlshaber der lateinamerikanischen Todesschwadronen angehörten.

    Berater des VOC ist John K. Singlaub, ein 98-jähriger ehemaliger Generalmajor der US-Armee, der zu den Gründern der CIA gehört und die CIA-Operationen im chinesischen Bürgerkrieg geleitet hat. 1977 musste Singlaub zurücktreten, nachdem er öffentlich Präsident Carters angekündigten Abzug der US-Truppen aus Südkorea kritisiert hatte. Danach gründete er mit Gleichgesinnten die „Western Goals Foundation“, ein privater Geheimdienst, der bei der Iran-Contra-Affäre die Waffenlieferungen an die rechtsextremen Contras in Nicaragua organisiert hat. Die „Western Goals Foundation“ wurde von einem ehemaligen Mitglied als eine „Sammlung von Nazis, Faschisten, Antisemiten, bösartigen Rassisten und korrupten Egoisten“ bezeichnet. Singlaub war seinerzeit auch Chairman der World Anti-Communist League und deren US-Ableger United States Council for World Freedom. Das United States Council for World Freedom wurde übrigens mit finanzieller Starthilfe der reaktionären Regierung von Taiwan gegründet – mit an Bord war auch Lev Dobriansky, der Mitgründer des VOC.

    Wer das VOC heute finanziert, bleibt im Dunklen. Das rechtsgerichtete Think Tank lebt von anonymen Millionenzuwendungen und tritt vor allem als Stichwortgeber für die dem militärisch-industriellen Komplex nahestehenden Think Tanks in Erscheinung, wenn diese mal wieder Munition gegen die linksgerichteten Regierungen in Südamerika oder eben gegen China benötigen. Ist aus diesem Umfeld eine seriöse, wissenschaftliche Analyse der chinesischen Politik zu erwarten?

    Adrian Zenz war nach eigenen Angaben ein einziges Mal in der Provinz Xinjiang – 2007 als Tourist. Für seine Studien hat er frei zugängliche Internetquellen, wie beispielsweise Ausschreibungen und Jobangebote der chinesischen Regierung in der Provinz Xinjiang durchforstet und auf dieser Basis dann Schätzungen über den Umfang der in chinesischen Umerziehungslagern Internierten aufgestellt. Gegenüber der FAZ beschreibt er diese Schätzungen selbst als „spekulativ“.

    All diese Hintergrundinformationen besagen natürlich nicht, dass es in der Provinz Xinjiang keine Umerziehungslager gibt. Die Zahl von „einer Million Inhaftierten“, die über den „Experten“ Zenz durch unsere Medien gereicht wird, ist jedoch mehr als fraglich und wie ein Internetrechercheur wie Zenz, der seit 12 Jahren nicht mehr in der Region war, belastbare Aussagen zu Details treffen will, ist ebenfalls ein Rätsel.

    Natürlich sollen die Medien gerne auch kritisch über die Unterdrückung der Uiguren in der Provinz Xinjiang berichten. Ob es der Glaubwürdigkeit dient, sich dabei auf derart dubiose „Experten“ zu verlassen, ist jedoch fragwürdig. Alles andere als fragwürdig ist indes das Verschweigen des Hintergrunds des „Experten“ Zenz. Denn wenn die Zuschauer und Leser diesen Hintergrund nicht kennen, können sie sich auch nicht ihr eigenes Bild über die Seriosität der Aussagen und Informationen machen. Aber das sollen sie wohl auch gar nicht. So funktioniert Meinungsmache nun einmal.

    Schlagwörter:
    #China #Expertokratie #Lügen_mit_Zahlen #Think_Tanks #Uiguren #Adrian_Zenz

    #Chine #新疆维吾尔自治区 #xīn_jiāng_wéi_wú_ěr_zì_zhì_qū #Xinjiang #droits_de_l_homme #propagande #impérialisme #anticommunisme #USA

  • Gefangen – eine sehr lesenswerte Außenperspektive eines ehemals ranghohen pakistanischen Militärs und Diplomaten
    https://www.nachdenkseiten.de/?p=90138

    L’Allemagne et les autres fournisseurs d’armes de l’Ukraine se sont sont enfermés de leur propre gré dans une prison étatsunienne. Leur politique suit la ligne dictée par Washington et nuit leurs propres intérêts. La politique étatsunienne est la continuation des guerres qui nourrissent le complexe militaro-industriel du pays. L’impérialisme actuel produit donc une situation à l’iopposé de celle décrite par Clausewitz au dix neuvième siècle. C’est la conclusion que tire l’ancien chef des services secrets pakistanais qui a été formé à l’université militaire allemande Bundeswehrhochschule.

    8.11.2022 von Asad Durrani

    Die USA haben die Europäer in eine Falle gelockt und das alte und neue Europa tanzen nun sanftmütig nach der Pfeife der USA – selbst gegen ihr eigenes Urteil und Interesse. Das sagt Asad Durrani, General a. D. aus Pakistan, Absolvent der Führungsakademie der Bundeswehr, ehemaliger Chef des pakistanischen Geheimdienstes ISI, Botschafter seines Landes in Deutschland und Saudi-Arabien. Die NachDenkSeiten freuen sich, ihren Lesern diesen äußerst lesenswerten Text zu präsentieren.

    Gefangen

    „Ich bin jetzt so vernarrt in meinen Entführer, dass ich, wenn er mich freilässt, lieber tot wäre.“

    Raaz Allahbadi (ein indischer Dichter)

    Selbst diese gutmütige Seele, die sich im Laufe der Zeit in ihren Entführer verliebt hat, ist nicht freiwillig ins Netz gegangen. Die Jäger, wie die Befehlshaber auf dem Schlachtfeld, geben sich große Mühe, um ihr Wild zu überreden, in die Tötungszone zu gehen. Das ist ein ziemlicher Kraftakt, und einige von uns ernten natürlich gerne die Lorbeeren – auch wenn die Beute ohne unsere Hilfe in Schwierigkeiten geraten ist.

    Als die ehemalige Sowjetunion im afghanischen Sumpf feststeckte, gab der amerikanische „deep state“ augenzwinkernd zu verstehen, dass er den Bären auf den Friedhof der Imperien gelockt hatte, um die Schmach in Vietnam wettzumachen.

    Das Problem mit dieser These war, dass die erklärten Verschwörer keinen Glauben an ihren Erfolg hatten. Es dauerte zwei Jahre, bis sie überzeugt waren, dass der afghanische Widerstand gute Chancen hatte, die Invasion schachmatt zu setzen – und noch ein paar Jahre, um sicher zu sein, dass Systeme wie die Stingers in den Händen der Mudschaheddin sicher waren.

    Als Amerika an der Reihe war, sich in Afghanistan zu verzetteln, behauptete Al-Qaida schadenfroh, dass die Zwillingstürme zum Einsturz gebracht wurden, um die einzige Supermacht der Welt aus ihrer Festung herauszulocken, um einen asymmetrischen Krieg zu führen, in dem ihr gewaltiges Arsenal übertrumpft werden könnte. Um sich lächelte OBL, dass er jetzt nur noch im Irak, im Jemen und in Libyen Flagge zeigen müsse – und die USA und ihre Anhänger würden sich bei der Schattenjagd verausgaben. Nicht einfach, diese Behauptung zu widerlegen.

    Nach den indischen Atomtests im Jahr 1998 hatte Pakistan vielleicht seine eigene Logik, dem Beispiel zu folgen, aber unsere Kritiker im In- und Ausland spotteten, wir seien in die indische Falle getappt und müssten uns nun dem Zorn der globalen Hegemonen aussetzen. Ich glaube, wir haben uns in einem Brief bei Vajpayee dafür bedankt, dass er uns den Weg zu einem Atomwaffenstaat gezeigt hat.

    Die Versuchung, mich über meine eigene angebliche Verstrickung zu freuen, ist unwiderstehlich. Einige der Zwischenrufer, die mich beschuldigten, einen indischen Köder geschluckt zu haben, um ein gemeinsames Buch mit einem ehemaligen RAW-Chef zu schreiben, wurden nach der Vorstellung des Buches in Delhi als vermisst gemeldet. Dort billigte die strategische Elite des Landes die wichtigste Schlussfolgerung von The Spy Chronicles: Indien muss mit Pakistan zusammenarbeiten, um den Kaschmir-Konflikt zu lösen. Kein Wunder, dass mein Co-Autor der beliebteste Inder in unseren Medien wurde.

    Obwohl ich von diesen Mausefallen-Geschichten nicht sonderlich beeindruckt bin, neige ich doch, mit Professor Mearsheimer von der Universität Chicago, dazu anzunehmen, dass das amerikanische Establishment lange und hart daran gearbeitet hat, um Putin zum Einmarsch in die Ukraine zu provozieren. Es gibt eine lange Liste von Maßnahmen – die meisten von ihnen davon übrigens ganz im Einklang mit den Diktaten der Realpolitik – die den Weg geebnet haben müssen.

    Der Maidan-Aufstand, ein Rädchen in der amerikanisch inspirierten (und verschworenen) Farbrevolution, installierte ein Marionettenregime in Kiew, das das Minsker Abkommen aufkündigte. Eine Neo-Nazi-Miliz tötete eine große Zahl ethnischer Russen in den östlichen Teilen des Landes, und Berichten zufolge waren ukrainische Streitkräfte Anfang des Jahres in russisches Hoheitsgebiet eingedrungen. Wenn Putin sich dadurch zum Einmarsch in die Ukraine veranlasst sah oder ob er damit genau den richtigen Vorwand hatte, um die schleichende Expansion der NATO zu stoppen, ist schwer zu beurteilen. Sollte Kiew jedoch entgegen seiner erklärten Politik ankündigen, dem Bündnis beizutreten, könnte Moskau nur wenig dagegen tun. Man kann ein NATO-Mitglied nicht angreifen, ohne einen Weltkrieg auszulösen.

    Einen Monat nach dem Einmarsch war Zelensky bereit, den Krieg auf dem Verhandlungswege zu beenden. Dann ging Boris, der Pudel und der amtierende Nachfolger von Blair, hinüber, um den Prozess zu vereiteln. Das erinnerte mich an ein anderes Friedensabkommen, das von den USA im Keim erstickt wurde. Kurz nachdem sie Ende 2001 gestürzt worden waren, boten die Taliban an, sich mit dem Regime von Karzai in Kabul zu versöhnen. Rumsfeld, der damalige Vizekönig der USA in Afghanistan, legte sein Veto gegen diesen Vorschlag ein.

    Und dann gibt es eine lange Liste von Versuchen, die wir unternommen haben, um mit unseren entfremdeten Stammesangehörigen Frieden zu schließen, die abgeblasen wurden. Das stellt Clausewitz auf den Kopf. Der Krieg ist nicht länger ein Instrument der Politik, sondern in der Tat die Politik, die mit allen anderen Mitteln verfolgt werden muss.

    Niall Ferguson ist einer der bekannteren Zeithistoriker. Erst neulich hat er sich gefragt, warum Washington keine Anstrengungen unternommen hat, einen Waffenstillstand, geschweige denn Frieden zu vermitteln. Er vermutet, dass das Weiße Haus will, dass dieser Krieg weitergeht.

    Michael Whitney, ein renommierter Journalist, hat den Krieg in der Ukraine so beschrieben, dass er dazu dient, Nord Stream zu zerstören und die Zusammenarbeit von Russland und Deutschland zu verhindern. Das ungeschriebene Ziel der NATO lautet (wie von Lord Ismay, ihr erster Generalsekretär, erklärte, der als ehemaliges hohes Tier nur noch mit dem Mund schießen konnte): „Halten Sie die Russen draußen, die Amerikaner drin und die Deutschen unten“. Das ergibt Sinn, verfehlt aber immer noch das große Ganze.

    Nach dem Kalten Krieg ging es in keinem Konflikt jemals um die Dschihadis, die Taliban, die Massenvernichtungswaffen oder gar um die Russen, Ukrainer oder die Deutschen – es ging immer nur um die USA.

    Versetzen Sie sich in die Lage der einzigen überlebenden Supermacht der Welt, deren exklusiver Status an der Spitze der Pyramide gefährdet war – nicht nur durch ein aufstrebendes China, sondern auch durch seine Verbündeten. Der Euro drohte dem allmächtigen Dollar Konkurrenz als Leitwährung zu werden, wenn nicht gar diesen zu ersetzen. Viele der europäischen Länder, und nicht nur die eigenwilligen Deutschen, kuschelten mit den Russen, um ihre Häuser warm zu halten, aber auch, um den Geist von Helsinki wiederzubeleben (die OSZE war die erste Organisation, die während der Bosnien-Krise irrelevant wurde). Und die Nachfolger der Han- und der Ming-Dynastie schienen alles daran zu setzen, ihre Belts und Straßen zu bauen.

    Um diesen vielfältigen Bedrohungen zu begegnen, haben die USA als einziges Instrument eine mächtige Kriegsmaschinerie. Die Untergrabung von Friedensprozessen, zuweilen sogar durch schurkische Gruppen oder Staaten, ist daher der rote Faden der amerikanischen Politik, um Freunde und Feinde zu spalten – und ihre Rüstungsindustrie im Geschäft zu halten.

    Diese These ist ziemlich alt, sie wurde erstmals von Eisenhower aufgestellt. Was jedoch viele von uns überrascht hat, dass das alte und neue Europa so sanftmütig nach der Pfeife der USA tanzt – selbst gegen ihr eigenes Urteil und Interesse. Eine Reihe meiner alten afghanischen Freunde vom alten Kontinent hatten eine ziemlich gute Vorstellung davon, weshalb das amerikanische Afghanistan-Projekt torpediert worden war, räumten aber auch ein, dass sie wegen der Bündnistreue durchhalten mussten. Einige von ihnen kritisieren jetzt ihre Regierungen dafür, dass sie nicht versuchen, den Kurs der westlichen Politik gegenüber der Ukraine zu korrigieren – und sind in der Tat neidisch auf die tapferen Ungarn; zu gegebener Zeit wahrscheinlich auch auf die neue italienische Premierministerin, die Macron schon vor ihrer Vereidigung den Mund wässrig gemacht hat.

    Der eigentliche Erfolg der US-Politik besteht darin, dass sie die meisten Anderen in eine Falle gelockt hat, aus der es scheinbar kein Entrinnen gibt – aber das ernstere Problem ist, dass Europa nun so tief in seinen Unterdrücker verliebt ist, dass es Angst hat, sich zu befreien.

    Kissingers Vorhersage über das Schicksal, das die amerikanischen Verbündeten erwartet, wird wahr. Die Fixierung auf einen Sklavenhalter ist nicht nur die Fantasie eines längst verstorbenen indischen Dichters.

    Viele von uns finden in der Gefangenschaft mehr Trost als in der Freiheit. Selbst unter den furchtlos unabhängigen Afghanen gab es für jedes Individuum, das sich gegen die sowjetische oder amerikanische Besatzung widersetzte, eine entsprechende Anzahl von Kollaborateuren. Offensichtlich waren sie unzufrieden mit Pakistan, weil dieses erst die Mudschaheddin und dann die Taliban unterstützte. In den ehemaligen Kolonien sind viele stolz auf die Titel, die ihnen von ihren Kolonialherren verliehen wurden.

    Was mich jedoch überrascht hat, ist, dass sogar einige reiche und mächtige Länder unter diesem Syndrom leiden. Ihre Lage ist in der Tat noch erbärmlicher. Denn im Gegensatz zu vielen von uns, die in einer Honigfalle gefangen waren, sind die mächtigen Europäer einfach in die Knechtschaft geschlafwandelt.

    07.11.2022 von Generalleutnant Asad Durrani

    #impérialiamw #USA #OTAN #Europe #Ukraine #guerre

  • Die USA haben den Gaskrieg gegen Russland gewonnen
    https://www.nachdenkseiten.de/?p=90151

    Les problèmes de l’industrie de « fracking » aux USA constituent une des multiples raisons pour la guerre que mène le bloc étatsunien contre la Russie. Il fallait un prétexte pour obliger les capitalistes allemands à accepter l’achat du gaz cher et sale étatsunien qui remplace désormais le gaz russe moins cher et moins nuisible pour l’environnement. Ce changement de fournisseur apporte en même temps une solution bien agréable au problème du déficit étatsunien dans le commerce avec l’Allemagne. La facture du gaz sera si énorme qu’on doit se préparer à un déficit allemand.

    Vu de la perspective des investisseurs tout cela n’est pas si grave car c’est le peuple qui paiera la facture pour les riches.

    9.11.2022 von Jens Berger - Schon in den nächsten vier Jahren werden die USA die ehemaligen russischen Gaslieferungen nach Mitteleuropa vollständig substituieren. Die gleiche Menge Gas, die bis zu Beginn dieses Jahres aus sibirischen Pipelines geliefert wurde, kommt künftig in verflüssigter Form mit Tankern aus den USA. Auch der Gaskrieg hat nicht erst in diesem Jahr begonnen. Klarer Gewinner dieses Gaskriegs sind die USA, die nur so ihre gewaltigen Überkapazitäten aus dem Fracking-Boom abbauen und damit den heimischen Gaspreis stabilisieren können, um die milliardenschweren Investitionen zu retten und eine Finanzkrise zu verhindern. Den Preis dafür zahlt vor allem Deutschland. Schon in diesem Jahr könnten die deutschen Exportüberschüsse im deutsch-amerikanischen Außenhandel sich in ein Defizit umkehren. Verlierer sind neben Deutschland und der EU auch die Umwelt und das Klima. Von Jens Berger.

    Vor drei Jahren herrschte in der LNG-Branche Katastrophenstimmung. Der Fracking-Boom in der zweiten Hälfte der 2010er-Jahre sorgte für ein massives Überangebot von Erdgas. Anfang dieses Jahrzehnts lag der Spotmarktpreis am US-Knotenpunkt Henry Hub bei umgerechnet gerade einmal fünf Euro pro Megawattstunde. Die mit vielen Milliarden Dollar vom Finanzsektor ausgestattete US-Frackingbranche stand vor dem Kollaps und mit ihr Teile des US-Finanzsystems, da die Investitionen nach „guter alter Manier“ mit wenig Eigen- und viel Fremdkapital gehebelt waren. Wollte man den Kollaps verhindern, gab es dafür nur eine Möglichkeit: Das Gas musste auf andere Weltmärkte exportiert werden und aus geographischen Gründen kam dafür nur die Verflüssigung zu LNG infrage. Doch auch der weltweite LNG-Markt war zu dieser Zeit gesättigt. Als letzter Ausweg blieb die Expansion auf Märkte, die ausreichend groß und bis dato über Pipelines mit Erdgas versorgt wurden. Weltweit gibt es nur einen Markt, auf den beide Voraussetzungen zutreffen: Europa.

    Bereits im Frühjahr 2018 prognostizierten die NachDenkSeiten einen „kommenden Gaskrieg zwischen den USA und Russland“. Wie recht wir damit hatten, zeigt sich heute. Nachdem die USA ihre LNG-Lieferungen nach Europa sukzessive durch politische Maßnahmen (z.B. Boykott russischer Importe durch Polen und das Baltikum) ausbauen konnten, konzentrierte man sich vor allem auf das größte Stück der europäischen Torte, auf Deutschland. Nur so kann man die fortwährende Einflussnahme auf die Inbetriebnahme von Nord Stream 2 verstehen. Deutschland mit seinem Gasbedarf von rund 100 Milliarden Kubikmeter Gas ist für die US-Energiekonzerne als Absatzmarkt von zentraler Bedeutung.

    #guerre #énergie #Allemagne #USA

  • Comment la CIA manipule les médias et comment l’état étatsunien se défend contre la publication de ces méthodes
    https://www.nachdenkseiten.de/?p=90167

    Fact-checking inuntile car la CIA aura "vacciné" toutes les sources que les journalistes contactent habituellement pour vérifier des informations obtenu â travers des sources non officielles

    https://www.youtube.com/watch?time_continue=979&v=UwerBZG83YM&feature=emb_logo


    CIA Officer Frank Snepp Discusses Planting Stories in Vietnam

    „Ich hatte verschiedene Aufgaben. Ich war Analyst und Verhandlungsführer. Außerdem stand ich mit der Presse in Kontakt: Wenn wir – die CIA – Falschinformationen verbreiten wollten, dann war diese Information nicht zwingend eine Lüge. Es kann auch eine Halbwahrheit gewesen sein. Wir haben dann Journalisten ausgesucht und ich habe sie eingewiesen. Wir haben dann gehofft, dass unsere ‚Informationen‘ übernommen und gedruckt würden.“

    „Wenn wir zum Beispiel die amerikanische Öffentlichkeit überzeugen wollten, dass Nord-Vietnam Strukturen in Süd-Vietnam aufbaut, dann bin ich zu einem Journalisten gegangen und habe ihm mitgeteilt, dass in den letzten sechs Monaten soundsoviele Nord-Vietnamesen den Ho-Chi-Minh-Pfad über Süd-Laos genutzt haben. Es gibt keine Möglichkeit für diesen Journalisten, diese Information zu überprüfen. Er kann sie nutzen, oder auch nicht. Normalerweise wird er sie aber nutzen – denn dieses „Wissen“ verleiht einen exklusiven Eindruck. Ich würde sagen, in 70 bis 80 Prozent konnten wir so Daten platzieren.“

    Les cibles : „Los Angeles Times“, „New Yorker“, „Chicago Daily News“, „US News“, „New York Times“, „Newsweek“ et tous les journalistes des médias grand public

    On apprend aussi que chaque ancien employé de l’état étatsunien doit obtenir une autorisation officielle avant la publication d’absolument toute information obtenue pendant son travail qu’elle soit classée ou non.

    Rappellons que ces méthodes sont utilisées par absolument tous les états qui en sont capables (c’est cher la production de fausses infos crédibles) et que la seule manière de se défendre contre est une approche analytique qui permet de vérifier des informations pas seulement avec des méthodes scientifique et des sources supplémentaires mais surtout â travers une contextualisation bien fondée.

    Je me permets parfois de référencer sur #Seenthis des articles tirées de sources douteuses afin d’obtenir à travers vos commentaires des éléments qui permettent de les confirmer ou afin de mieux comprendre pouquoi leur sources ne sont pas fiables.

    #USA #CIA #désinformation #fake_news #manipulation #services_secrets #guerre #Vietnam

  • Compétition technologique entre Chine & Occidentaux pilotés par les USA.
    http://www.argotheme.com/organecyberpresse/spip.php?article4387

    L’administration américaine a été félicitée par les géants qui, basés aux USA, réclamaient depuis longtemps de strictes restrictions à l’encontre de la Chine. Les hautes technologies dans les produits, comme les voitures, sont les véritables éléments de la compétitivité aussi bien aujourd’hui qu’à long terme. Si les décisions seront judicieuses en privant les fabricants de copier ou ses constitutifs des industries nouvelles, leur application est loin de se réaliser avec simplicité et selon la volonté de ceux qui les prennent et les défendent. Grands événements : Gigantisme de l’inattendu.

    / #crise,_capitalisme,_économie,_justice,_Bourse, #diplomatie,_sécurité,_commerce,_économie_mondiale, Sciences & Savoir, #technologie,_drone,_citoyen,_USA,_google,_High_Tech, Internet, Web, cyber-démocratie, communication, (...)

    #Grands_événements_:Gigantisme_de_l’inattendu. #Sciences_&_Savoir #Internet,_Web,_cyber-démocratie,_communication,_société,_médias #Chine,_réforme,_développement,_environnement,_Asie, #USA,_Maison_Blanche,_CIA

  • Reckoning With the AFL-CIO’s Imperialist History
    https://jacobin.com/2020/01/afl-cio-cold-war-imperialism-solidarity

    1.9.2020 by Jeff Schuhrke - Two days after Bolivia’s socialist president Evo Morales was forced from office in a right-wing military coup last November, AFL-CIO president Richard Trumka condemned the coup on Twitter and praised Morales for reducing poverty and championing indigenous rights. In doing so, Trumka joined Bernie Sanders, Ilhan Omar, Alexandria Ocasio-Cortez, and other prominent figures of the Left in countering the US political and media establishments’ dominant narrative that Morales’s violent ouster was a win for democracy.

    While it’s fitting for the president of the nation’s largest union federation to denounce a right-wing coup against a leftist foreign leader — which was endorsed by the State Department and CIA — it also represents an important break from precedent for the AFL-CIO. Though rarely discussed, the federation has a long record of supporting the US government in disrupting leftist movements around the world, including through coups d’état in Latin America.

    Throughout the Cold War, the AFL-CIO’s Executive Council and International Affairs Department were run by zealous anticommunists determined to undercut the rise of left-wing trade unions overseas. Like their counterparts in the US government, George Meany, AFL-CIO president from 1955–1979, and Lane Kirkland, his successor who served until 1995, understood that if allowed to thrive, class-conscious labor movements would pose a serious threat to global capital.

    Meany, Kirkland, and other AFL-CIO officials subscribed to a philosophy of “business unionism,” meaning they had no desire to topple capitalism but instead promoted the idea that class collaboration and limited workplace bargaining over “bread and butter” issues would bring workers all the prosperity they needed. They championed economic nationalism over transnational labor solidarity, reasoning that US workers would see higher wages and lower unemployment as long as US corporations had easy access to foreign markets to sell products made in the United States — a version of the kind of nationalist ideology that has fueled racism and xenophobia among segments of the US working class and aided Trump’s rise to power.

    From aiding US-backed military coups in Brazil and Chile to cheerleading ruthless counterinsurgency wars in Vietnam and El Salvador, the AFL-CIO’s foreign policy during the Cold War was fundamentally geared toward the interests of US empire. By the 1970s — just as capital launched a renewed, decades-long attack on workers’ rights around the globe — the US labor federation had lost whatever credibility it might have had as a vehicle for international working-class liberation, derided by anti-imperialists at home and abroad as the “AFL-CIA.”

    As we enter a new decade, the prospects for a rejuvenated US labor movement are strong: a new generation of exploited workers are eager to unionize, the number of workers on strike just hit a thirty-year high, the rapidly growing Democratic Socialists of America is aiming to pull unions leftward through the rank-and-file strategy, longtime labor ally Bernie Sanders has plans to double union membership if elected president, and militant labor leaders like Sara Nelson (who could be the AFL-CIO’s next president) are rising in prominence.

    It’s a good time, then, for both labor activists and left labor leaders to reckon with the history of US labor imperialism — a history largely unknown to younger labor activists and leftists who came of age in the early twenty-first century. Wrestling with that history can help ensure that a resurgent US labor movement plays a positive and effective role in building global worker solidarity rather than one that props up an imperialist order that hurts the working class both within the United States and around the world.

    Though decades of corporate propaganda have tried to tell us otherwise, there is power in a union. Not only the power to raise wages or win paid time off, but the power to overthrow governments and bring national economies to a screeching halt. During the Cold War, the US government understood this very well. To US officials determined to preserve and expand international capitalism in the face of an increasingly influential global left, trade unions around the world posed a serious threat.

    Unions abroad therefore became a crucial target of US imperial intervention: rather than allow them to mount an effective challenge to capital by radicalizing workers and fueling leftist political movements, unions would need to be turned into instruments for containing the revolutionary potential of the working class. In the process, organized labor’s most powerful weapon — the strike — would be co-opted and used to pursue reactionary goals, namely, to undermine leftist governments.

    To subvert overseas unions for their own imperial ends, the State Department and CIA found an enthusiastic ally in the AFL-CIO. The Cold War largely coincided with the period when the US labor movement was at its strongest. More US workers were unionized in the 1950s and 1960s than at any other time in history, giving labor leaders like Meany considerable political clout.

    As anticommunists, AFL-CIO officials chose to use this power to assist the US government in undermining leftist influence in foreign trade unions. In practice, this meant interfering in the internal processes of other countries’ trade unions, stoking internecine rivalries, creating and financially propping up splinter labor organizations, grooming cadres of conservative business unionists, and using the power of the strike to sabotage progressive governments.

    After decades of such imperial interventions, organized labor across the world was left divided and weakened, making it easier for transnational capital to exploit workers in the era of neoliberalism.

    Thanks to the Left’s steadfast resistance to fascism, the Communist parties of Western Europe won widespread popular support during World War II, especially among the working class. By the end of the war, labor federations like France’s Confédération Générale du Travail (CGT) and Italy’s Confederazione Generale Italiana del Lavoro (CGIL) were led or heavily influenced by Communists.

    In 1945, the labor movements of the Allied nations — including Britain, the Soviet Union, and the United States — formed the World Federation of Trade Unions (WFTU), a sort of United Nations for labor. At this time, the AFL and the CIO were still separate, competing entities. Established in 1886, the politically conservative AFL included unions of skilled, craft workers, while the CIO — founded in 1935 as a breakaway organization from the AFL — represented workers in mass industries like auto and steel. The newer and more progressive CIO, which owed its growth to the work of Communist and other leftist organizers, readily joined the WFTU. But the larger and staunchly anticommunist AFL refused to have anything to do with the new global organization because it included unions from the USSR.

    AFL leaders like Meany argued that leftists — particularly Communists — were inherently “totalitarians,” and that any unions they led were illegitimate as representatives of workers. He and the AFL’s other anticommunist internationalists contended that only “democratic” or “free” trade unions — that is, pro-capitalist, business unions — had any claim to legitimacy.

    The irony of “free” trade unionists was that they frequently trampled on union democracy and autonomy while claiming to champion these very principles. Whenever Communists or other leftists attained leadership positions in foreign unions through democratic methods and with rank-and-file support, outsiders from the AFL would jump in to make sure their own handpicked, anticommunist unionists would have the resources to mount a robust, disruptive opposition.

    In 1944, before the Cold War battle lines had even been drawn, the AFL established the Free Trade Union Committee (FTUC) with the goal of undermining Communist-led unions in Western Europe. Tapped to run the FTUC was Jay Lovestone, who had once been a leader of the Communist Party USA but was expelled in 1929, because Stalin believed he was too close to his Politburo rival Nikolai Bukharin.

    Lovestone made his way into the labor movement in the 1930s through the International Ladies’ Garment Workers’ Union. Eager for revenge against his ex-comrades, he then went to work for the UAW’s anticommunist president Homer Martin, using his intimate knowledge of the party to help Martin red-bait and oust his intra-union opponents. This experience made him the perfect choice to run the FTUC.

    As FTUC director, Lovestone sent his associate, Irving Brown, to be his point man in Europe. From an office in Paris, Brown set about dividing the international labor movement by loudly accusing the WFTU of being a Soviet-dominated organization. He particularly worked to split the French CGT by backing its internal, noncommunist faction, Force Ouvrière. While Force Ouvrière started as a small CGT caucus willing to coexist with Communists, Brown helped transform it into a separate, anticommunist labor organization in direct competition with the CGT, propped up more by US funds than popular support.

    By 1947–48, the US government caught up with the AFL on the Cold War, creating the CIA and launching the Marshall Plan to ensure the “containment” of communism by reconstructing Western Europe’s war-shattered economy within a capitalist framework. Recognizing the labor movement as a crucial Cold War battleground, the CIA was drawn to Lovestone’s FTUC. In 1949, the Agency agreed to finance the FTUC’s efforts to subvert Communist unions abroad in exchange for intelligence on foreign labor organizations. AFL leaders Meany, David Dubinsky, and Matthew Woll were in on the new partnership, as were Lovestone and Brown, but other AFL officials and rank-and-file US unionists were kept in the dark and knew little of what the FTUC was up to.

    That US union leaders forged a secret alliance with the CIA to undemocratically divide unions overseas may justifiably be difficult to understand. But AFL leaders and the CIA shared the belief that Left-oriented unions were literally capable of bringing about proletarian revolution.

    To prevent this from happening, the CIA needed the expertise of the AFL. Since the AFL’s pro-capitalist, anticommunist officials were already working to undermine leftist labor movements before the CIA was even established, they didn’t need any convincing.

    Now flush with CIA money, in the early 1950s, Brown was reputed to carry around suitcases full of cash, buying the loyalty of union officials in France, Italy, West Germany, and elsewhere. Wherever Communist unions were strong, anticommunist splinter unions were created and financially backed by the FTUC/CIA. The AFL similarly partnered with the State Department, which developed a corps of labor attachés and stationed them at US embassies abroad. Often plucked from the ranks of AFL unions and vetted by Lovestone, the State Department’s labor attachés used their diplomatic leverage to isolate and discredit Europe’s Communist-led unions.

    Lovestone also dispatched FTUC operatives to Asia. After the 1949 Communist revolution in China, FTUC representative Willard Etter set up shop in Formosa (Taiwan). With resources provided by the CIA, Etter supported the Free China Labor League, which served as a front for espionage and sabotage activities. Teams of anticommunist Chinese agents secretly traveled from Formosa to mainland China, where they not only reported intelligence back to Etter via radio transmitters, but also blew up fuel supplies (causing substantial civilian casualties) and attempted to stir up worker unrest in state-owned factories.

    Through the FTUC’s China operation, then, the AFL became complicit in CIA-sponsored terrorist activities, straying far from its basic purpose of empowering workers. Most of Etter’s agents were captured and executed by the Chinese government after the CIA lost interest and abandoned them once the Korean War started.

    The relationship between the AFL and CIA was fraught. Lovestone chafed at the Agency’s bureaucracy and oversight, continuously demanding greater independence for his FTUC. For their part, some in the CIA’s top ranks — typically Ivy League-educated WASPs — looked scornfully at their AFL contacts, who were mostly Jews and Irish Catholics with immigrant and working-class upbringings. The feeling was mutual, with Lovestone frequently ridiculing his CIA partners as “fizz kids” in letters to Brown. Such acrimony though was a trivial byproduct of the unsavory partnership between the nominal voice of the US working class and the US imperial state.

    Despite the interpersonal tensions, the FTUC-CIA alliance in Western Europe achieved its main goal of splitting the WFTU in 1949. Increasingly pressured by Cold War geopolitics, the CIO and British Trades Union Congress disaffiliated from the WFTU early that year. The break came down to disagreements over the Marshall Plan, which the Communist-led unions opposed on grounds that it constituted an attempt to undermine their influence and reconsolidate the international capitalist system with the United States at its center.

    1949 was also the year that the US labor movement fell victim to the same divisions the AFL had been sowing abroad. Wanting to stay in the government’s good graces, CIO leaders took a decidedly rightward turn that year, purging Communist organizers from their ranks and chasing out their Left-led affiliate unions. The result was devastating. The CIO — which had previously been at the center of a multiracial, working-class movement for social and economic justice — was rendered a shell of its former self without its dedicated leftist organizers. Facing obsolescence, the CIO was absorbed into the larger, more conservative AFL in 1955, and the US labor movement began its decades-long decline.

    In December 1949, the CIO and British Trades Union Congress joined the AFL and other anticommunist national labor centers to found the International Confederation of Free Trade Unions (ICFTU), which presented itself as the “free” world’s alternative to the WFTU. Thanks to the machinations of the AFL, CIA, and State Department, the international labor movement was now divided into two hostile camps, with US labor leaders more fixated on fighting the Left than fighting capital.

    Following the reconstruction of Western Europe, US labor leaders and their allies in the US government increasingly turned their attention to the developing countries of the Global South, or what was then called the Third World.

    In the Western Hemisphere, Lovestone had a minimal presence. Instead, the AFL’s “Inter-American Representative” was Italian émigré and former socialist Serafino Romualdi. Forced to flee Italy for opposing Mussolini, Romualdi settled in New York. Like Lovestone, he found his way into the labor movement through David Dubinsky’s International Ladies’ Garment Workers’ Union in the 1930s, working for the union’s news service.

    During World War II, Romualdi toured Latin America on behalf of Nelson Rockefeller’s Office of the Coordinator of Inter-American Affairs before briefly returning to Italy as an operative with the Office of Strategic Services — the precursor to the CIA — where he attempted to sideline Communist influence in the CGIL.

    In 1946, Romualdi became the AFL’s chief representative in Latin America and the Caribbean. Much as Irving Brown worked to divide the WFTU, Romualdi’s mission was to weaken the Left-led Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), which had been founded by Mexican labor leader Vicente Lombardo Toledano in 1938 to unite Latin America’s class-conscious trade unions.

    The CTAL served as an authentic voice for pan-American labor, led by Latin American unionists and free from US imperial dominance. Like the WFTU with which it was affiliated, it brought Communists and noncommunists together around the common purpose of improving the lot of workers. Romualdi and the AFL sought to undermine the CTAL and replace it with a US-led inter-American labor confederation, ensuring the Latin American working class would not become a strong, independent force capable of challenging North American control.

    With the support of Latin America’s social-democratic parties and the State Department’s labor attachés, Romualdi succeeded in convincing many Latin American worker organizations to break from the CTAL, bringing the region’s anticommunist unions together in 1948 with the establishment of the Confederación Interamericana de Trabajadores. Three years later, it was reconstituted as the Organización Regional Inter-Americana de Trabajadores (ORIT) to serve as the ICFTU’s regional arm in the Western Hemisphere. Under Romualdi’s influence, ORIT would battle leftist, Peronist, and Catholic trade unions across the region throughout the 1950s, with the result that the Latin American working class remained fractured.

    In the aftermath of the 1959 Cuban Revolution, Meany, like his allies in the US foreign policy establishment, quickly made Latin America his new priority for “containment.” Unfortunately for him, the FTUC had recently been shuttered at the insistence of UAW president Walter Reuther, after Reuther’s CIO merged with the AFL.

    Though an anticommunist in his own right, Reuther believed there could be peaceful coexistence between East and West and didn’t wish to escalate tensions with the Soviet Union. Despising Lovestone for his divisive tactics in the UAW years earlier, Reuther wanted the AFL-CIO to conduct its foreign policy through the multilateral ICFTU and not Lovestone’s FTUC. Although the ICFTU was formed at the urging of the AFL, during the 1950s, Meany had become disenchanted with the European unionists who ran it, believing they were not belligerent enough in their anticommunism.

    Hoping to refocus labor’s Cold War in Latin America after the Cuban Revolution, but not willing to rely on the ICFTU, Meany wanted a new, unilateral organization in the mold of the now-defunct FTUC. He would get it with the creation of the American Institute for Free Labor Development (AIFLD — usually pronounced “A-field”). AIFLD would become the AFL-CIO’s most significant instrument for waging the global Cold War.

    The idea for AIFLD was first proposed by Communications Workers of America president Joseph Beirne, who held a seat on the AFL-CIO Executive Council. In 1959, Beirne brought sixteen ORIT-affiliated union officials from Latin America to Virginia for a training course on how to be an effective business unionist. Beirne sought to scale up this program and turn it into a permanent organization, persuading Meany to get behind the plan.

    Meany then convinced the incoming Kennedy administration that the proposed organization, AIFLD, would serve as the perfect labor auxiliary to the Alliance for Progress — a Marshall Plan-type initiative to provide generous US aid to anticommunist Latin American governments to prevent the outbreak of another Cuba-style revolution. As it had in postwar Europe, US labor would once again willingly assist the US government in carrying out its Cold War objectives.

    In 1962, AIFLD went into operation. Almost exclusively funded by the US Agency for International Development (USAID) to the tune of several million dollars per year, the Institute quickly extended its presence into nearly every country in Latin America, coordinating its activities with the US foreign policy apparatus.

    AIFLD’s main activity was labor education, particularly training participants on how to combat left-wing influence in their respective unions. Trainees who were considered to have exceptional potential would be brought to a facility at Front Royal, Virginia for a three-month residential course — a kind of School of the Americas for trade unionists — before being sent back to their home countries with nine-month stipends to fund their anti-leftist organizing efforts.

    The Institute also used its USAID funds to carry out development projects across Latin America, including the construction of affordable worker housing for members of ORIT-affiliated unions, signaling to workers the benefits of joining the US-sponsored “free” trade union movement (though the AIFLD often overpromised on how quickly it would complete its housing developments and how many units would be available). Prospective residents were required to fill out long, detailed questionnaires about their unions, information possibly supplied to the CIA.

    To showcase the AFL-CIO’s commitment to class collaboration, AIFLD invited US businessmen with interests in Latin America to serve on its board of trustees, including the heads of the Anaconda Company, Pan-American Airways, and W.R. Grace & Co., among others. These companies were no strangers to union-busting, which made the AFL-CIO’s eagerness to partner with them especially disturbing. That they agreed to be part of AIFLD demonstrates how US capitalists saw no threat — only opportunity — in the kind of unionism the Institute was encouraging.

    Romualdi directed the Institute for its first three years until his retirement, when he was replaced by William Doherty, Jr. Doherty, whose father had been both president of the National Association of Letter Carriers and US ambassador to Jamaica, was an alleged friend to the CIA and would serve as AIFLD’s director for the next thirty years.

    In the early 1960s, AIFLD helped undermine the democratically elected, leftist government of Cheddi Jagan in the tiny South American nation of Guyana, which was then a colony called British Guiana. The colony was on the path to a planned transition to independence, and Jagan hoped to reorganize the economy along socialist lines. But the Kennedy administration, fearing Jagan would be another Fidel Castro, pressured the UK to stall the transition until he could be driven out of power.

    In the summer of 1962, eight Guyanese union officials from a labor federation tied to Jagan’s political opposition participated in AIFLD’s training course in the United States, returning home with stipends provided by the Institute. The following spring, they helped lead a general strike to protest Jagan’s government. The three-month strike crippled the colony’s economy and escalated into a race riot pitting the Afro-Guyanese opposition against Jagan’s Indo-Guyanese base.

    Representatives from two AFL-CIO-affiliated unions — AFSCME and the Retail Clerks — went to British Guiana to aid the strikers by coordinating food relief and replenishing the strike fund, using CIA money secretly channeled through private foundations. What turned out to be one of the longest general strikes in history was sustained by the US imperial state, with help from US union officials, in order to weaken a democratic, progressive government.

    Elections were held a year later, with British Guiana still reeling from the strike. Again using secret CIA funds, a representative from the AFL-CIO-affiliated American Newspaper Guild traveled to the colony to saturate the electorate with anti-Jagan propaganda. After the bitter divisions sowed by AIFLD, the AFL-CIO, and CIA, Jagan’s People’s Progressive Party was unable to win a majority of parliamentary seats, losing the election. The British then allowed the transition to independence to move forward. The new leader, Forbes Burnham, soon revealed himself to be a corrupt autocrat, remaining in power until his death twenty years later.

    AIFLD also played an important role in the US-backed military coup against Brazil’s left-wing president, João Goulart. Like their fellow travelers in the US government, AFL-CIO leaders believed Goulart was too close to the Brazilian Communist Party and needed to be replaced. In 1963, AIFLD’s training program hosted an all-Brazilian class of thirty-three unionists. Their course included fifty hours’ worth of instruction on how to fight Communist influence in their unions, taught by Lovestone and Romualdi.

    When the coup against Goulart was executed on April 1, 1964, the AIFLD graduates helped ensure it went smoothly. While leftist unionists called for a general strike to disrupt the coup, the Institute-trained union officials convinced their fellow workers to ignore these calls and allow the military takeover to proceed unobstructed. The new military regime put allegedly Communist-led unions into trusteeships, sending “intervenors” — some of them AIFLD graduates — to purge these unions of leftists and Goulart sympathizers.

    Three months later, Doherty boasted in a radio interview that AIFLD’s Brazilian trainees “became intimately involved in some of the clandestine operations” of the coup. “Many of the trade union leaders — some of whom were actually trained in our institute — were involved in… the overthrow of the Goulart regime,” he said. Doherty also defended a wage freeze that was imposed by the new government, arguing the Brazilian poor would need to “suffer” no less than the rich in the pursuit of national economic growth. The coup regime turned into a nineteen-year dictatorship, imprisoning, torturing, and murdering untold numbers of trade unionists.

    The State Department and USAID were so pleased with AIFLD’s work that they gladly accepted the AFL-CIO’s proposal to create similar institutes for Africa and Asia. In late 1964 to early 1965, the African American Labor Center was established, and in 1968, the Asian American Free Labor Institute was launched. Like AIFLD, both of these nonprofits were almost entirely funded by USAID to carry out training and development programs in order to prop up anticommunist, anti-Left unions. In 1977, a fourth nonprofit — the Free Trade Union Institute — was created to focus on Europe.

    At the 1965 AFL-CIO convention in San Francisco, Meany presented a resolution, written by Lovestone, pledging the labor federation’s “unstinting support” of President Lyndon Johnson’s policy of escalating the Vietnam War. When the resolution was about to be voted on without discussion or debate, a group of college students, observing the proceedings from the balcony, stood up and chanted “Get out of Vietnam!” and “Debate!” Meany responded by having them thrown out of the convention hall, dismissing them as “kookies.” The pro-war resolution was then adopted unanimously.

    A handful of independent unions, union locals, and mid-ranking labor officials had already expressed skepticism about the war, if not outright opposition. After witnessing Meany’s hostility toward the anti-war movement and his unwillingness to allow debate, more union leaders — particularly from the UAW — began to openly voice their disagreements with the AFL-CIO’s foreign policy.

    Reuther, president of the UAW, tepidly opposed military escalation in Vietnam, wanting to see the war end through peaceful negotiations. Further, he disliked Meany’s aggressive, go-it-alone approach to international issues, preferring to work through the ICFTU. Reuther also did not trust Lovestone, who by now was the director of the AFL-CIO’s International Affairs Department. Still, he was reluctant to make his disagreements public, not wanting to create a rift between the UAW and AFL-CIO.

    Instead, Victor Reuther — Walter’s younger brother in charge of the UAW’s foreign relations — decided to speak up, telling reporters in 1966 that Lovestone and the AFL-CIO were “involved” with the CIA and criticizing AIFLD’s role in the Brazilian coup. The following year, a series of journalistic exposés helped substantiate Victor’s claim by revealing the CIA’s ties to the labor federation and its affiliates going back to the FTUC. Of course, Meany and the AFL-CIO’s other internationalists vigorously denied any relationship with the CIA.

    Along with Meany’s hawkish stance on Vietnam — which included attempts to bolster South Vietnam’s anticommunist Confédération Vietnamienne du Travail — the CIA revelations badly damaged the AFL-CIO’s credibility among liberals and members of the New Left. Disagreements over foreign policy, as well as several domestic issues, finally led the UAW to disaffiliate from the federation in 1968. (The union would return to the AFL-CIO in 1981.)

    Despite these controversies, Meany, Lovestone, and AIFLD did not alter course. When the socialist Salvador Allende was elected president of Chile in 1970, they decided to assist the Nixon administration in destabilizing his government. While the Chilean working class was overwhelmingly behind Allende, AIFLD supported gremios — associations of right-wing, middle-class professionals — along with the country’s conservative union of maritime workers. In 1972, at least twenty-nine Chileans attended the Institute’s training course in Virginia, far more than had ever attended in previous years.

    With the help of AIFLD, in 1972 and 1973, truck-owners and merchants across Chile staged a series of strikes aimed at creating economic chaos and subverting Allende’s government. As in British Guiana nine years earlier, the strikers were supported with funds from the CIA. US efforts to undermine Allende culminated in the violent military coup on September 11, 1973. The new military dictatorship AIFLD helped bring to power by using traditional working-class tactics like the strike would ironically — and tragically — trample workers’ rights, jailing and murdering thousands of Chilean labor activists.

    After researchers like Ruth Needleman and Fred Hirsch helped expose the Institute’s role in the Chilean coup by obtaining documents, conducting interviews, and circulating their findings, rank-and-file union members across the United States began demanding more transparency around AIFLD in the mid-1970s. Several union locals and local labor councils called on the AFL-CIO to fund its foreign programs independently instead of relying on USAID. While these demands went ignored, Lovestone finally retired in 1974, with Meany following suit five years later.

    Upon Meany’s retirement, his longtime lieutenant Lane Kirkland became president of the AFL-CIO. Like his predecessor, Kirkland was a hardline anticommunist. Groomed to be a diplomat at Georgetown’s School of Foreign Service, he was a close personal friend of Henry Kissinger, spending every Thanksgiving with him.

    Under Kirkland, the AFL-CIO applauded the Reagan administration’s aggressive foreign policy aimed at reigniting the Cold War, even as Reagan ushered in a new era of union busting by firing 11,000 air traffic controllers in 1981. At the AFL-CIO’s urging, Reagan oversaw the creation of the National Endowment for Democracy (NED) in 1983, a government-funded grant-making foundation to disburse monies to the same kinds of overseas anticommunist organizations previously funded covertly by the CIA. With Kirkland serving on NED’s board of directors, AIFLD and the AFL-CIO’s other foreign institutes became core grant recipients.

    Kirkland backed Reagan’s Central America policy of arming repressive state security forces in El Salvador and terroristic counterrevolutionaries in Nicaragua. AIFLD was especially active in El Salvador in the 1980s, playing a critical role in the development and implementation of an agrarian reform program meant to undercut rural support for the leftist revolutionary movement. El Salvador’s counterinsurgency government — entirely propped up by generous US military aid — combined the agrarian reform with a state of siege that saw thousands of campesinos brutally murdered in a wave of massacres.

    Alarmed by Kirkland’s support for Reagan’s foreign policy, rank-and-file US union members became active in the Central American peace and solidarity movement, demanding the AFL-CIO change direction. In one of the most significant developments for US labor internationalism since the start of the Cold War, the presidents of several national unions affiliated with the AFL-CIO came together to form the National Labor Committee in Support of Democracy and Human Rights in El Salvador (NLC).

    The NLC openly opposed Kirkland and the Executive Council, lobbying Congress to cut off US military aid to the Salvadoran government. The NLC also sent delegations of US union members to El Salvador and Nicaragua to witness first-hand how US assistance was helping rightists murder and intimidate Central American workers. The NLC would later evolve into an anti-sweatshop organization, helping expose the complicity of major clothing brands in worker rights abuses in Central America, the Caribbean, and Asia.

    While facing internal opposition to its Central America program, the AFL-CIO gave financial and political support to Solidarność, the Polish trade union led by Lech Wałęsa that eventually helped bring down Poland’s Communist government. Opposed by foreign policy officials who feared stirring up hostilities with the Soviet Union, the AFL-CIO’s foray into Poland has since been touted by interventionists as a case study in the heroics of “democracy-promotion.”

    Though Kirkland claimed a victory for “free” trade unionism in Poland, by the 1990s, the labor leaders associated with the NLC were convinced the federation badly needed to improve its overseas image. What’s more, several union presidents on the AFL-CIO’s Executive Council believed the federation had become lethargic in the face of years of declining union density.

    Following the AFL-CIO’s failure to stop the passage of NAFTA, a group of labor officials led by SEIU president John Sweeney gathered enough support to force Kirkland to retire and take control of the federation in 1995. Calling themselves the “New Voice” slate, Sweeney and his allies aimed to revitalize the AFL-CIO by organizing new workers and abandoning outdated anticommunist priorities.

    Under Sweeney, in 1997, AIFLD and the other foreign institutes were shut down and reorganized into a new NGO called the American Center for International Labor Solidarity, or Solidarity Center, which continues to be the AFL-CIO’s operational arm in the Global South.

    Active in over sixty countries, the Solidarity Center does good work, helping to improve safety standards in the Bangladeshi garment industry, amplifying workers’ voices at the International Labor Organization, and bringing workers from the United State and the Global South together to share stories and strategies.

    But like its predecessor organizations, the Solidarity Center is primarily bankrolled by the US government, particularly USAID, the State Department, and NED. It is one of only four NED core grantees. NED is known for meddling in the democratic processes of other countries and promoting “regime change” to maintain US global dominance, including in Venezuela, Haiti, Ukraine, and multiple Central American nations.

    Given the history of the FTUC and AIFLD, the Solidarity Center’s dependence on government funding and association with NED should be a cause for concern in the labor movement and merits closer inspection. But there is virtually no discussion about it within the AFL-CIO.

    This is not especially surprising considering the federation has yet to formally acknowledge or apologize for the significant role it played during the Cold War in dividing labor movements abroad, undermining foreign democracies, and endorsing militarism — all of which only served to strengthen transnational capital and weaken the power of workers.

    In 2004, the California Labor Federation passed the “Build Unity and Trust Among Workers Worldwide” resolution, which called on the AFL-CIO to “clear the air” by fully accounting for its record of hostile foreign interventions and renouncing its CIA ties. The resolution then headed to the national AFL-CIO convention in Chicago the following year, where it was effectively killed in committee. Since then, there has been no coordinated, sustained attempt to confront the federation’s imperialist history.

    In 2006, the ICFTU merged with the traditionally more progressive World Confederation of Labour to form the Brussels-based International Trade Union Confederation (ITUC), of which the AFL-CIO is an affiliate. Meanwhile, the WFTU, now headquartered in Greece, continues to be led by Communists as it has been since the 1949 split. Today’s WFTU routinely accuses the much larger ITUC of being class-collaborationist and pro-imperialist.

    While the ITUC is far from being an explicitly radical organization, it frequently levels strong criticisms of the World Bank and IMF, has repeatedly condemned Israel’s occupation of Palestine, and wasted no time in denouncing not only the recent coup in Bolivia, but also Juan Guaidó’s attempted coup in Venezuela and the US assasination of Qassem Soleimani. That the AFL-CIO is a prominent member of such an organization is a positive sign given the history described here.

    Whether the trade unions of the world can ever be truly united remains to be seen. But perhaps hope for transnational labor unity lies less in the politics of large bureaucracies like the ITUC and WFTU, and more in the ability of workers to put class solidarity before national allegiance and to take action with our fellow workers, whoever and wherever they may be, for our collective liberation (and, in the context of a planetary ecological crisis, our collective survival).

    Discovering the extent to which the AFL-CIO is willing to use its resources and influence to encourage this kind of solidarity-driven consciousness — which would necessitate a thorough reckoning with its own ugly history of assisting US imperialism — will be crucial in determining whether the federation serves any real purpose for the working class.

    #USA #syndicalisme #impérialisme #AFL-CIO #putsch

  • U.S. privately asks Ukraine to show it’s open to negotiate with Russia - The Washington Post
    https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/11/05/ukraine-russia-peace-negotiations/?bezuggrd=NWL

    November 5, 2022 by Missy Ryan, John Hudson and Paul Sonne - The encouragement is aimed not at pushing Ukraine to the negotiating table, but ensuring it maintains a moral high ground in the eyes of its international backers

    The Biden administration is privately encouraging Ukraine’s leaders to signal an openness to negotiate with Russia and drop their public refusal to engage in peace talks unless President Vladimir Putin is removed from power, according to people familiar with the discussions.

    The request by American officials is not aimed at pushing Ukraine to the negotiating table, these people said. Rather, they called it a calculated attempt to ensure the government in Kyiv maintains the support of other nations facing constituencies wary of fueling a war for many years to come.

    The discussions illustrate how complex the Biden administration’s position on Ukraine has become, as U.S. officials publicly vow to support Kyiv with massive sums of aid “for as long as it takes” while hoping for a resolution to the conflict that over the past eight months has taken a punishing toll on the world economy and triggered fears of nuclear war.

    While U.S. officials share their Ukrainian counterparts’ assessment that Putin, for now, isn’t serious about negotiations, they acknowledge that President Volodymyr Zelensky’s ban on talks with him has generated concern in parts of Europe, Africa and Latin America, where the war’s disruptive effects on the availability and cost of food and fuel are felt most sharply.

    “Ukraine fatigue is a real thing for some of our partners,” said one U.S. official who, like others interviewed for this report, spoke on the condition of anonymity to discuss sensitive conversations between Washington and Kyiv.

    Serhiy Nikiforov, a spokesman for Zelensky, did not respond to a request for comment.

    In the United States, polls show eroding support among Republicans for continuing to finance Ukraine’s military at current levels, suggesting the White House may face resistance following Tuesday’s midterm elections as it seeks to continue a security assistance program that has delivered Ukraine the largest such annual sum since the end of the Cold War.

    On Nov. 3, Defense Secretary Llyod Austin said Ukraine is capable of retaking Kherson, a strategic southern city occupied by Russian forces. (Video: Reuters, Photo: AFP/Getty Images/Reuters)

    In a trip to Kyiv on Friday, White House national security adviser Jake Sullivan said the United States supported a just and lasting peace for Ukraine and said U.S. support would continue regardless of domestic politics. “We fully intend to ensure that the resources are there as necessary and that we’ll get votes from both sides of the aisle to make that happen,” he said during a briefing.

    Eagerness for a potential resolution to the war has intensified as Ukrainian forces recapture occupied territory, pushing closer to areas prized by Putin. Those begin with Crimea, which Russia illegally annexed in 2014, and include cities along the Azov Sea that now provide him a “land bridge” to the Ukrainian peninsula. Zelensky has vowed to fight for every inch of Ukrainian territory.

    Veteran diplomat Alexander Vershbow, who served as U.S. ambassador to Russia and deputy secretary general of NATO, said the United States could not afford to be completely “agnostic” about how and when the war is concluded, given the U.S. interest in ensuring European security and deterring further Kremlin aggression beyond Russia’s borders.

    “If the conditions become more propitious for negotiations, I don’t think the administration is going to be passive,” Vershbow said. “But it is ultimately the Ukrainians doing the fighting, so we’ve got to be careful not to second-guess them.”

    While Zelensky laid out proposals for a negotiated peace in the weeks following Putin’s Feb. 24 invasion, including Ukrainian neutrality and a return of areas occupied by Russia since that date, Ukrainian officials have hardened their stance in recent months.

    In late September, following Putin’s annexation of four additional Ukrainian regions in the east and in the south, Zelensky issued a decree declaring it “impossible” to negotiate with the Russian leader. “We will negotiate with the new president,” he said in a video address.

    That shift has been fueled by systematic atrocities in areas under Russian control, including rape and torture, along with regular airstrikes on Kyiv and other cities, and the Kremlin’s annexation decree.

    Ukrainians have responded with outrage when foreigners have suggested they yield areas of their country as part of a peace deal, as they did last month when billionaire Elon Musk, who has helped supply Ukraine’s military with satellite communication devices, announced a proposal on Twitter that could allow Russia to cement its control of parts of Ukraine via referendum and give the Kremlin Crimea.

    In recent weeks Ukrainian criticism of proposed concessions has grown more pointed, as officials decry “useful idiots” in the West whom they’ve accused of serving Kremlin interests.

    “If Russia wins, we will get a period of chaos: flowering of tyranny, wars, genocides, nuclear races,” presidential adviser Mykhailo Podolyak said Friday. “Any ‘concessions’ to Putin today — a deal with the Devil. You won’t like its price.”

    Ukrainian officials point out that a 2015 peace deal in the country’s eastern Donbas region — where Moscow backed a separatist campaign — only provided Russia time before Putin launched his full-scale invasion this year. They question why any new peace deal would be different, arguing that the only way Russia will be prevented from returning for further attacks is vanquishing its military on the battlefield.

    Russia, facing a poor position on the battlefield, has proposed negotiations but in the past has proved unwilling to accept much other than Ukrainian capitulation.

    “Cynically, Russia and its Western supporters are holding out an olive branch. Please do not be fooled: An aggressor cannot be a peacemaker,” Andriy Yermak, head of the Ukrainian presidential administration, wrote in a recent op-ed published by The Washington Post.

    Ukrainian officials also question how they can conduct negotiations with Russian leaders who fundamentally believe in Moscow’s right to hegemony over Kyiv.

    Putin has continued to undermine the notion of a sovereign and independent Ukraine, including in remarks last month when he once again asserted that Russians and Ukrainians were one people, and argued that Russia could be “the only real and serious guarantor of Ukraine’s statehood, sovereignty and territorial integrity.”

    While Western officials also hold profound skepticism of Russia’s aims, they have chafed at Ukraine’s harsh public rebukes as Kyiv remains entirely dependent on Western assistance. Swiping at donors and ruling out talks could hurt Kyiv in the long run, officials say.

    The maximalist remarks on both sides have increased global fears of a years-long conflict spanning the life of Russia’s 70-year-old leader, whose grip on power has only tightened in recent years. Already the war has deepened global economic woes, helping to send energy prices soaring for European consumers and causing a surge in commodity prices that worsened hunger in nations including Somalia, Yemen and Afghanistan.

    In the United States, rising inflation partially linked to the war has stiffened head winds for President Biden and his party ahead of the Nov. 8 midterms and raised new questions about the future of U.S. security assistance, which has amounted to $18.2 billion since the war began. According to a poll published Nov. 3 by the Wall Street Journal, 48 percent of Republicans said the United States was doing “too much” to support Ukraine, up from 6 percent in March.

    Progressives within the Democratic Party are calling for diplomacy to avoid a protracted war, releasing but later retracting a letter calling on Biden to redouble efforts to seek “a realistic framework” for a halt to the fighting.

    Speaking in Kyiv, Sullivan said the war could end easily. “Russia chose to start it,” he said. “Russia could choose to end it by ceasing its attack on Ukraine, ceasing its occupation of Ukraine, and that’s precisely what it should do from our perspective.”

    The concerns about a longer conflict are particularly salient in nations that were already hesitant to throw their weight behind the U.S.-led coalition in support of Ukraine, either because of ties with Moscow or reluctance to fall in line behind Washington.

    South Africa abstained from a recent U.N. vote that condemned Russia’s annexation decrees, saying the world must instead focus on facilitating a cease-fire and political resolution. Brazil’s new president-elect, Luiz Inácio Lula da Silva, has said Zelensky is as responsible for the war as Putin.

    Indian Prime Minister Narendra Modi, who has tried to maintain good relations with Moscow and Kyiv, offered assistance on peace talks in a call with Zelensky last month. He was spurned by the Ukrainian leader.

    Zelensky told him Ukraine would not conduct any negotiations with Putin but said Ukraine was “committed to peaceful settlement through dialogue,” according to a statement released by Zelensky’s office. The statement noted that Russia had deliberately undermined efforts at dialogue.

    Despite Ukrainian leaders’ refusal to talk to Putin and their vow to fight to retake all of Ukraine, U.S. officials say they believe that Zelensky would probably endorse negotiations and eventually accept concessions, as he suggested he would early in the war. They believe that Kyiv is attempting to lock in as many military gains as it can before winter sets in, when there might be a window for diplomacy.

    Zelensky faces the challenge of appealing both to a domestic constituency that has suffered immensely at the hands of Russian invaders and a foreign audience providing his forces with the weapons they need to fight. To motivate Ukrainians domestically, Zelensky has promoted victory rather than settlement and become a symbol of defiance that has motivated Ukrainian forces on the battlefield.

    While members of the Group of Seven industrialized bloc of nations seemingly threw their weight behind a Ukrainian vision of victory last month, endorsing a plan for a “just peace” including potential Russian reparation payments and security guarantees for Ukraine, some of those same countries see a potential turning point if Ukrainian forces approach Crimea.

    Reports of a Russian withdrawal from the southern city of Kherson have raised the question of whether Ukrainian forces could eventually march on the strategic peninsula, which U.S. and NATO officials believe Putin views differently than other areas of Ukraine under Russian control, and what a likely all-out fight for Crimea would mean for Kyiv’s backers in the West.

    Not only has Crimea been under direct Russian control for longer than areas seized since February, but it has long been the site of a Russian naval base and is home to many retired Russian military personnel.

    Illustrating Russia’s elevation of Crimea, the Kremlin responded to an explosion last month on a bridge linking the region to mainland Russia — a symbol of Moscow’s grip of the peninsula — by launching a barrage of missiles on Ukrainian cities, including Kyiv, ending a long period of peace in the capital.

    In the meantime, Ukrainian leaders continue to telegraph their intention to pursue total victory, not only to their beleaguered citizens but also to Moscow.

    Zelensky told an interviewer on Wednesday that the first thing he would do after Ukraine prevails in the war would be to visit a recaptured Crimea. “I really want to see the sea,” he said.

    https://www.stimson.org/2022/u-s-security-assistance-to-ukraine-breaks-all-precedents

    https://www.washingtonpost.com/politics/2022/10/31/republican-split-on-ukraine-aid/?itid=lk_interstitial_manual_15

    https://www.politico.com/news/2022/09/21/zelenskyy-ukraine-russia-ap-00058201

    https://www.ft.com/content/7b341e46-d375-4817-be67-802b7fa77ef1

    https://www.president.gov.ua/documents/6792022-44249

    https://www.washingtonpost.com/world/2022/11/03/kherson-kakhovka-water-crimea-battle/?itid=lk_interstitial_manual_27

    https://www.washingtonpost.com/opinions/2022/10/20/andriy-yermak-russia-aggressor-not-peacemaker/?itid=lk_inline_manual_37

    https://www.washingtonpost.com/world/2022/10/25/ukraine-pessure-liberals-negotiation-putin/?itid=lk_interstitial_manual_45

    https://www.washingtonpost.com/politics/2022/10/25/democrats-ukraine-letter/?itid=lk_inline_manual_49

    https://www.reuters.com/world/americas/brazils-lula-says-zelenskiy-as-responsible-putin-ukraine-war-2022-05-04

    https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/05/06/zelensky-demands-ukraine-biden-funding/?itid=lk_interstitial_manual_56

    https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2022/10/11/g7-statement-on-ukraine-11-october-2022

    https://www.washingtonpost.com/world/2022/10/09/putin-crimea-bridge-attack-ukraine/?itid=lk_inline_manual_63

    https://twitter.com/Gerashchenko_en/status/1587820560687501318?s=20&t=Lm2RlYtSmj6a0ewttMg7BQ

    #USA #Russie #Ukraine #OTAN #guerre #propagande

  • The Radical Imagination of Mike Davis
    https://jacobin.com/2022/11/mike-davis-southern-california-capitalism-struggle

    When Mike Davis died last month, he was a celebrity, but hardly one drawn to his effervescent fame. City of Quartz, his surprise bestseller, won him an international audience in 1990. Davis later reported himself “utterly shocked” by the book’s success. Thereafter, he might have spent decades on the lecture circuit, but Davis plowed ahead, turning out one volume of Marxist-inflected social criticism after another, often contemplating an amazingly disparate set of apocalyptic challenges: climate change, world hunger, viral pandemics, and the rise of homegrown fascism.

    Je vous propose de lire l’extrait suivant de son introduction dans City of Quartz. On y découvre une comparaison statistique qui en dit long sur l’intensité de la violence à laquelle sont exposés les classes populaires du pays qui se réserve le droit exclusif de faire valoir ses intérêts manu militari .

    Homicide is still the largest single cause of death for children under eighteen in Los Angeles County. Years ago, I used the Sheriff Department’s ‘gang-related homicide’ data to estimate that some 10,000 young people had been killed in the L.A. area’s street wars, from the formation of the first Crips sets in 1973—4 until 1992. This, of course, is a fantastic, horrifying figure, almost three times the death toll of the so-called ‘Troubles’ in Northern Ireland over a roughly similar time span. It is even more harrowing when we consider that most of the homicides have been concentrated in a handful of police divisions. Add to the number of dead the injured and permanently disabled, as well as those incarcerated or on parole for gang-related violations, and you have a measure of how completely Los Angeles – its adult leaderships and elites – has betrayed several generations of its children.

    Cette brève mise en relation nous fait comprendre que ces films dits de suspence comme The Warriors et Assult on Precinct 13 constituent effectivement des reconstitutions dramaturgiques de la réalité vécue par nos amis étatsuniens.

    The Warriors
    https://en.m.wikipedia.org/wiki/The_Warriors_(film)

    Assault on Precinct 13
    https://en.m.wikipedia.org/wiki/Assault_on_Precinct_13_(1976_film)

    On trouve les oeuvres de Mike Davis chez notre vendeur préféré de livres anglais et dans les bibliothèques clandestines de l’internet. Cet auteur exceptionnel nous indique toujours le chemin vers une compréhension des conditions d’existence sous l’impérialisme

    https://en.m.wikipedia.org/wiki/Mike_Davis_(scholar)

    Books
    Nonfiction

    Prisoners of the American Dream: Politics and Economy in the History of the U.S. Working Class (1986, 1999, 2018)
    City of Quartz: Excavating the Future in Los Angeles (1990, 2006)
    Ecology of Fear: Los Angeles and the Imagination of Disaster (1998)
    Casino Zombies: True Stories From the Neon West (1999, German only)
    Magical Urbanism: Latinos Reinvent the U.S. Big City (2000)
    Late Victorian Holocausts: El Niño Famines and the Making of the Third World (2001)
    The Grit Beneath the Glitter: Tales from the Real Las Vegas, edited with Hal Rothman (2002)
    Dead Cities, And Other Tales (2003)
    Under the Perfect Sun: The San Diego Tourists Never See, with Jim Miller and Kelly Mayhew (2003)
    The Monster at Our Door: The Global Threat of Avian Flu (2005)
    Planet of Slums: Urban Involution and the Informal Working Class (2006)
    No One Is Illegal: Fighting Racism and State Violence on the U.S.-Mexico Border, with Justin Akers Chacon (2006)
    Buda’s Wagon: A Brief History of the Car Bomb (2007)
    In Praise of Barbarians: Essays against Empire (2007)
    Evil Paradises: Dreamworlds of Neoliberalism, edited with Daniel Bertrand Monk (2007)
    Be Realistic: Demand the Impossible (2012)
    Old Gods, New Enigmas: Marx’s Lost Theory (2018)
    Set the Night on Fire: L.A. in the Sixties, co-authored by Jon Wiener (2020)

    Fiction

    Land of the Lost Mammoths (2003)
    Pirates, Bats, and Dragons (2004)

    #USA #Los_Angeles #violence #jeunesse #marxisme #sciences #guerre

  • Pourquoi les puces électroniques taïwanaises sont-elles au coeur de la guerre économique sino-américaine ? (9mn)

    https://www.radiofrance.fr/franceculture/podcasts/la-question-du-jour/pourquoi-les-puces-electroniques-taiwanaises-sont-elles-au-coeur-de-la-g

    Avec en toile de fond, la guerre économique entre les Etats-Unis et la Chine, les tensions grandissantes entre la Chine et Taïwan, fabricant numéro un de puces électroniques, menacent l’économie mondiale.

    Avec Mary-Françoise Renard Economiste, professeure à l’université Clermont-Auvergne, responsable de l’Institut de recherches sur l’économie de la Chine (IDREC) autrice de « La Chine dans l’économie mondiale ». Entre dépendance et domination, paru aux Presses universitaires Blaise Pascal en 2021.

    #Chine#USA#Taiwan#TSMC#Puces_electroniques#Technologie#IA

  • Un nom pour un autre

    Après leur mariage, un couple quitte Calcutta pour s’installer à #New_York. Ashoke et Ashima ne connaissent pas beaucoup cette grande ville, et doivent donc lutter pour s’adapter à cet univers. Bientôt, un fils naît, que le père décide d’appeler Gogol en l’honneur de l’auteur russe. Lors de son adolescence, #Gogol va vite se faire aux habitudes new-yorkaises et oubliera aussi ses origines, mais son #prénom l’embarrasse.

    https://fr.wikipedia.org/wiki/Un_nom_pour_un_autre
    #film #migrations #migrants_indiens #Etats-Unis #USA #deuxième_génération

  • La Ballade de Bruno

    À #Berlin, Bruno #Stroszek est libéré de prison après deux ans et demi de détention. Le gardien lui dit de ne plus boire d’alcool pour ne plus commettre de délits en état d’ébriété, mais en vain : dès sa sortie, Bruno se rend au bar qu’il fréquentait avant son séjour en prison. Il y retrouve Eva, une jeune prostituée qu’il connaissait et qui vient habiter chez lui pour échapper à son proxénète qui la frappe. Bruno se révèle être un musicien menant une vie simple en jouant de l’accordéon dans les cours d’immeubles. Il est très proche de son voisin, M. Scheitz, un vieil homme également musicien.

    L’ancien proxénète d’Eva vient un jour la récupérer. Il la maltraite puis la ramène chez Bruno où il casse du mobilier avec un autre voyou. La scène se répète peu après avec plus de gravité. Eva, Bruno et le vieux Scheitz décident de fuir dans le Wisconsin où Scheitz a un neveu. Pour payer une partie du voyage, Eva reprend momentanément son activité de prostituée.

    La nouvelle vie des trois Allemands dans le #Wisconsin s’avère rude. Le neveu de Scheitz est un garagiste rustique et libidineux. Bruno travaille pour lui mais les deux hommes ne parlent pas la même langue et ne se comprennent pas. Eva devient serveuse dans un restaurant. Ensemble, Bruno et Eva achètent un mobile home mais doivent pour cela s’endetter et n’ont pas les revenus suffisants pour rembourser les mensualités. Bruno s’en inquiète régulièrement. Eva se prostitue de nouveau pour rembourser une partie du crédit. En parallèle, elle délaisse Bruno qui vit mal le fait que sa compagne fasse désormais chambre à part. Un jour, il surprend Eva en train de se prostituer dans le camion d’un parking. Le couple se sépare et Bruno vit désormais seul dans le mobile home. La banque finit par saisir le bien et le vendre aux enchères.

    Le vieux Scheitz considère que la saisie du mobile home est un complot et décide d’aller récupérer de l’argent à la banque locale avec un fusil. L’opération, qui constitue un petit braquage, lui permet, ainsi qu’à Bruno, de récupérer quelques dollars et d’aller faire des courses. La police arrive dans le magasin, identifie Scheitz et l’arrête tandis que Bruno n’est pas inquiété.

    Seul face à la déchéance, Bruno revient au garage de son employeur, vole une dépanneuse et part au hasard sur les routes du pays. Il arrive dans un lieu montagneux, prend un dernier verre puis met le feu à son véhicule. Il dépense ses derniers centimes dans des attractions animales loufoques puis parvient à faire démarrer un vieux téléphérique. Il s’installe dans une nacelle sans chercher à descendre ni à fuir. Un coup de feu se fait entendre hors-champ : le spectateur peut en déduire que Bruno s’est finalement suicidé avec son fusil. Les pompiers et la police arrivent sur place et peinent à maîtriser le désordre créé. Le film se termine par des gros plans sur les attractions animales déclenchées par Bruno : une poule danse sur une musique répétitive, un canard déclenche des coups de tambour, un lapin fait hurler la sirène d’un camion de pompier miniature.

    https://fr.wikipedia.org/wiki/La_Ballade_de_Bruno
    #film #migrations #Etats-Unis #USA

  • #Sin_nombre

    Au #Honduras, la jeune Sayra décide d’émigrer aux États-Unis avec son père et son oncle. Au Salvador, Casper appartient à une #mara, un #gang d’#Amérique_centrale. À la suite d’un règlement de comptes, Casper prend la fuite. Sur le toit du train qui part vers le nord, Sayra et Casper se rencontrent. Il fuit son passé criminel, elle espère un avenir meilleur.

    https://fr.wikipedia.org/wiki/Sin_nombre_(film)
    #film #migrations #frontières #USA #El_Salvador #Amériques

  • Qu’est-ce-que le tiers monde ?
    Pour mon #Projet_de_recherche sur le #Cuba j’essaie de définir mes termes avec précision. Commençons donc avec une notion importante, celui du #tiers_monde, grâce au travail d’#Alfred_Sauvy (1986 [1952]) et de #Vijay_Prashad (2007).

    Alfred Sauvy, écrivant dans les pages de L’Observateur en 1952, avance une conception tripartite du monde. Les deux premiers mondes correspondent aux deux côtés qui s’affrontent dans la guerre froide, divisés par le « rideau de fer » de Churchill : le premier monde est l’Ouest, le deuxième monde l’Est. Ils sont en « lutte pour la possession du troisième monde » (p. 81). Ce dernier, le tiers monde, c’est ce que l’on a pu nommer « les pays sous-développés » (Ibid.) aux Nations Unies, comportant deux milliards de personnes—soit deux tiers de la population mondiale (Prashad, 2007, p. 8). (La comparaison est d’ailleurs faite par Sauvy avec le Tiers Etat de la Révolution française.)

    Vijay Prashad, dans The Darker Nations, montre comment les pays concernés ont donné sens à ce concept en cherchant à prendre la place d’un troisième bloc ayant une certaine unité politique. C’est pour cela qu’il dit :

    The Third World was not a place. It was a project. (p. xv)

    La plateforme partagée de cet ensemble de gouvernements est exprimée de plusieurs façons. D’une lutte pour la notion abstraite de « dignité » (p. xv) à l’idéologie plus substantive d’« internationalist nationalism » (p. 12), elle met aussi en avant des demandes tant pour les « nécessités concrètes » (p. xv) de la vie de chacun que, dans les relations internationales, pour une non-violence et un développement des Nations Unies (p. 11).

    Le tiers monde est donc une notion élaborée par les pays concernés eux-mêmes à travers la pratique et le débat, avec une plateforme construite lors d’assemblées afro-asiatiques à Bandung en 1955 (Cf. p. 32 ff.) ou encore à Caïro en 1961 (Cf. p.57 ff.), lors de la Conférence tricontinentale de 1966 (Cf. p. 107 ff.) et lors des luttes de ces pays, souvent à l’unisson, à l’ONU (p. xvi). On peut aussi renvoyer à deux projets aux noms connus pour préciser le concept du tiers monde : le mouvement des non-alignés crée en 1961 et le Groupe des 77 (ou G-77) fondée au sein des Nations Unies en 1964 (p. 13).

    Voilà donc la définition de tiers monde que je retiendrai. Celle-ci montre pourquoi le terme reste pertinent pour mon sujet (la théorie économique ä Cuba pendant les années 1960 et 1970), plutôt que d’employer le terme de « Global South » (suivant le clivage Nord/Sud popularisé par Willy Brandt en 1980) qui est très en vogue mais dont l’utilité—surtout pour parler des pays non-alignés pendant la guerre froide—est contestable.

    Références :
    Prashad, Vijay. (2007) The Darker Nations : A People’s History of the Third World. New York : New Press : Distributed by W.W. Norton (A New Press People’s History).

    Sauvy, Alfred. (1986) ‘Trois mondes, une planète’, Vingtième Siècle. Revue d’histoire, 12(1), pp. 81–83.

    • See also, for further reading:

      Bevins, Vincent. The Jakarta Method: Washington’s Anticommunist Crusade and the Mass Murder Program That Shaped Our World (2020).

      Funnily enough, Bevins uses the same two sources as I did above, summarising thus:

      “Third” did not mean third-rate, but something more like the third and final act: the first group of rich white countries had their crack at creating the world, as did the second, and this was the new movement, full of energy and potential, just waiting to be unleashed. The Third World was not just a category, it was a movement.

      Elbaum, Max. Revolution in the Air: Sixties Radicals Turn to Lenin, Mao and Che (2018 [2002])

      Especially Part I, Chapter 2: “Appeal of ‘Third World Marxism’”.

      Third World Marxism is defined as “a version of Leninism identified with Third World movements – especially the Chinese, Cuban, and Vietnamese Communist Parties”

      Ruffin, Patricia. Capitalism and Socialism in Cuba: A Study of Dependency, Development and Underdevelopment (1990)

      Cf. Preface (discussion of Third World and relation with first and second) and Chapter 1 (on combining Third-Worldism with Marxism and Neo-Marxism)

      The book as a whole is divided into two parts: the first on the relationship between the U.S. and Cuba (first and third worlds) and the second on the USSR-Cuba relationship (second and third worlds)